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miércoles, 13 de noviembre de 2019

Bolivia, Litio y Doctrina Monroe

«En una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera»
Ernesto Guevara.

El proceso de cambio de régimen, largamente larvado en Bolivia, ha sido culminado finalmente a través de un verdadero golpe de estado que ha logrado la renuncia de Evo Morales.

Aunque no puedan existir dudas sobre que evidentemente se trata de un golpe de Estado siguiendo el manual estadounidense y ejecutado a través de altos mandos del ejército boliviano, en España, y pese al unánime bombardeo diario de los principales medios acerca del “ golpe de estado independentista", el caso boliviano ha sido descrito como “renuncia de Evo Morales» en lugar de golpe de Estado.

De igual manera se ha ocultado el papel clave del Departamento de Estado estadounidense y de sus colaboradores entre el empresariado boliviano, tanto en el exilo como el presente en la propia Bolivia.

Nada desdeñable tampoco el papel de la OEA (Organización de Estados americanos), el caballo de Troya puesto al servicio de los intereses estadounidenses una vez mas; Evo Morales aceptó su intervención pensando que así se disiparían las dudas acerca del reciente proceso electoral. Fue un grave error confiar en dicho organismo habida cuenta de la trayectoria de este brazo ejecutor de la política exterior estadounidense y cuyo papel de precursor en esta crisis ha sido fundamental.

Nombres como Duque (Colombia), Macri (Argentina), Lenin Moreno (Ecuador), Piñera (Chile) o Jair Bolsonaro (Brasil) son los valedores regionales del poder estadounidense en el continente y, como en el caso venezolano con el hoy defenestrado Guaidó, han demostrado su doble rasero y su genuflexión absoluta a la política exterior de Washington.

Sin embargo el error fue de Evo.

Incompresiblemente, fue el propio Ejecutivo boliviano  el que solicitó la "supervisión" de la OEA (Organización de Estados Americanos) que dirige el uruguayo Luis Almagro, para realizar el peritaje y contabilización de los votos de las pasadas elecciones presidenciales.

Automáticamente, la OEA no tardó en dictaminar que en el curso de las elecciones del 20 de octubre se habían producido unas no explicitadas "irregularidades", recomendando que debían celebrarse nuevas elecciones en el país.

Fue la señal esperada por los elementos amotinados de la Policía Nacional que desaparecieron de la escena dejando las calles a los grupos de la oposición. De manera coordinada se inició  el silenciamiento de los medios de comunicación del Estado, mientras se producían asaltos e incendios de los representantes gubernamentales, incluida la de la propia hermana de Evo Morales, Ester Morales Ayma.

Sin resistencia
En el debe del gobierno de Morales cabe indicar que los indicios eran evidentes e incluso alarmantes, si bien es cierto que la renuncia del Presidente Morales parece haberse precipitado con demasiada celeridad, delatando las debilidades del gobierno boliviano; la falta de una efectiva concientización de gran parte de la población y la ausencia de mecanismos de auto-defensa que pudieran oponerse eficazmente a este tipo de movimientos.

La política de apaciguamiento ha resultado un absoluto fracaso. La falta de reacción ha servido para que el Ejército acabase decidiendo la partida, sin que la oficialidad media, esta sí en gran parte de extracción indígena -lo que había supuesto un éxito de Morales- haya tenido la más mínima capacidad de respuesta a la postura golpista de los mandos superiores.

Una diferencia sustancial con Venezuela, donde la gran mayoría de los altos mandos, así como de los oficiales medios, han defendido la soberanía del país junto a la contundente respuesta de la gran mayoría del pueblo venezolano.

Señales
Lo cierto es que el ejecutivo de Morales no supo o no quiso actuar contra las claras señales de lo que se avecinaba entorno al proceso electoral.

Por ejemplo, Evo debió haber tomado especial conciencia particularmente tras el vergonzoso trato ofrecido por varios países europeos a su persona en julio de 2013. (1)

El avión presidencial de Morales (con un Jefe de Estado de un país soberano a bordo) estuvo hasta 14 horas retenido en el aeropuerto de Viena, Austria.

Según Morales, a su avión le fue impedido entrar al espacio aéreo de Francia y Portugual, debido a que se pensó que llevaba a bordo al ex-agente de inteligencia estadounidense Edward Snowden tras haber estado la comitiva boliviana en Moscú; es decir, EE.UU dictó instrucciones a sus “aliados" europeos para un hecho tan extremadamente inusual como la requisa de un avión presidencial (como ocurrió en Viena).

Tras un episodio de quebrantamiento del derecho internacional tan flagrante e impune, Evo debió haber sacado conclusiones obvias: cualquier cosa es ya posible dentro del mundo dominado por Washington y sus aliados-vasallos, tanto dentro como fuera de las fronteras de Bolivia.

Todo formaba parte de lo que se denomina asesinato del personaje (“character assassination”) , es decir, la destrucción de la reputación de un líder calificándolo de ladrón, corrupto, dictador o narcotraficante.

Hoy ya es demasiado tarde.

El golpe ha seguido fielmente el proceso del manual de golpe blando o revolución de color, lo que denota una imperdonable desorganización e imprevisión gubernamental en un país que ha osado enfrentarse al imperialismo estadounidense cara a cara.

La Historia nos enseña que los cándidos deseos expresados por el presidente Evo Morales de renunciar a la presidencia del país para que no se produjera un "baño de sangre", solo alientan la vendetta de los sectores reaccionarios, como así ha quedado patente.

Según contó el propio presidente en la rueda de prensa , el súbito abandono de sus antiguos aliados se habría producido mediante el secuestro de familiares  -hijos, esposas, madres, etc.- por parte de grupos opositores, que chantajearon a estos representantes sociales y políticos con asesinar a sus seres queridos si no dimitían, se desligaban públicamente de Evo Morales y pidieran su renuncia.

El mayor ejemplo lo escenifica Juan Carlos Huarachi, dirigente de la importante COB (Central obrera boliviana), quien llamó públicamente a reflexión al “compañero presidente” para que asumiera la “responsabilidad de renunciar si es necesario pacificar el pueblo boliviano”.

Evidenciado queda que estas “renuncias publicas" no solo no han hecho retroceder a los golpistas sino que han acrecentado sus exigencias como era de esperar.

La dirigencia política y las elites económicas locales tomaron así mayor impulso, reclamando el cambio de régimen y la “caída de la dictadura".

En el paso final, dichas elites ceden el protagonismo al golpismo militar “por omisión”, dejando que la oposición imponga su ley en las calles y siembre el terror; una vez llegados a este punto, el desenlace era inevitable.

Patio trasero
Latinoamérica y Centroamérica ostentan el dudoso honor de albergar una realidad histórica forjada a base de cambios de régimen y golpes de estado dirigidos desde que EE.UU alcanzase su independencia, y especialmente desde que dicho país abrazará la Doctrina Monroe en el siglo XIX.

La Doctrina Monroe (América para los americanos), fue elaborada realmente por John Quincy Adams (sexto Presidente de la nación) y atribuida a James Monroe (quinto Presidente de la nación) en el año 1823 y anunciada el 2 de diciembre del mismo año. Se dirigía principalmente a las potencias europeas anunciando la intención de que los Estados Unidos no tolerarían ninguna interferencia o intromisión de las potencias europeas en la nueva América.

El espíritu original (John Quincy Adams), donde se presentaba como la proclamación de los Estados Unidos de su oposición al colonialismo, ha sido pervertido y re interpretado por las elites estadounidenses a lo largo de los siglos convirtiendo a América Latina en su “patio trasero"; en la Bolivia de 2019, una vez más, se reaviva la larga tradición de injerencia estadounidense.

Como una constante histórica repetitiva, es irrefutable que EE.UU actúa, y actúa con contundencia en defensa de los intereses de sus empresas. Finalizando el siglo XX fue capaz de invadir Panamá en cuestión de horas, arrestar y deponer al Presidente Noriega (hombre la CIA y colocado en el poder por Washington) debido a que Panamá había cerrado un importante acuerdo con Japón ( aliado fundamental de EEUU en Asia) para el manejo del Canal de Panamá.

De igual manera, en 2011 y junto a sus aliados europeos, árabes e israelíes, desencadenó una serie de movimientos supuestamente espontáneos en todo Oriente Medio comercializados con el eslogan “Primavera Árabe” con objetivos muy diferentes a los publicitados desde sus aparatos mediáticos.

A día de hoy continúa una guerra civil en Libia desatada a raíz de la destrucción del país en 2011 perpetrada por la OTAN y sus milicias yihadistas sobre el terreno. ¿El motivo? Gadafi quiso crear una moneda pan-africana que desplazara en gran parte al dólar.

Y en Siria, tras 8 años de guerra total contra la República Árabe Siria, la última jugada estadounidense es admitir abiertamente el saqueo del petróleo sirio desplegando a sus tropas y contratistas privados para mantener en su poder los yacimientos de petróleo usurpados.

Volviendo a América, un gobierno que pretenda nacionalizar recursos debe ser consciente de que se convertirá en objetivo del capital transnacional. Durante el siglo XX, el golpe de estado dirigido fue el arma principal, que no el única, utilizada por Washington.

Sin embargo en el siglo XXI se han impuesto otras imaginativas soluciones, que en el caso boliviano no lo han sido tanto; hubo de recurrirse a la vieja fórmula de la compra de voluntades a cambio de dólares. Aún así cumple con el espíritu de la intervención, practicada a través de agentes locales tras haber sido preparado el escenario y creadas las condiciones idóneas por parte de EE.UU, gobiernos pro-estadounidenses en la región y organizaciones pantalla tipo OEA, que difuminan la huella de la injerencia de Washington.

Es un hecho significativo, y tal vez indicador de la evolución de la política exterior estadounidense, porque contrasta con el reciente pasado en el que EEUU pasó del “hard power”, poder duro, al “smart power”, poder inteligente.

La base de esta estrategia es pasar del protagonismo militar al civil, mediante el entramado propagandístico, financiador y mediático que proporcionan agencias estatales como la Fundación Nacional para la Democracia (NED), Agencia de los EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID), Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) o la nueva Escuela de las Américas (WHINSEC).

Ya sea gracias a unos u otros métodos, en lo que llevamos de siglo XXI pueden enumerarse en Latinoamérica y Centroamérica;

2002: Intento de Golpe de Estado en Venezuela 
El 12 de abril del 2002 la oposición, con apoyo de los militares, consuma un golpe de estado en Venezuela sacando por la fuerza y deteniendo al Presidente Hugo Chávez.

Desde entonces hasta hoy, Venezuela es el blanco prioritario de la injerencia estadounidense y europea en Latinoamérica.

2004: Golpe de Estado en Haití 
El 29 de febrero de 2004, el presidente electo de Haití, Jean-Bertrand Aristide, fue secuestrado por un comando de Fuerzas Especiales estadounidenses con el apoyo de Francia. Ante la opinión pública, se dijo que Aristide había renunciado voluntariamente.

2008: Intento de Golpe de Estado en Bolivia
El 11 de septiembre del 2008, se produce una masacre sangrienta, en el departamento de Pando, en Bolivia. El gobierno boliviano denunció la injerencia de EEUU.

2009: Golpe de Estado en Honduras 
El 28 de junio del 2009 se produce un golpe de Estado en Honduras donde militares detienen al presidente Manuel Zelaya y lo expulsan a Costa Rica.

Dos de sus cabecillas, el Jefe del Estado Mayor Conjunto de Honduras, Romeo Vásquez y el Jefe de la Fuerza Aérea, General Luis Prince Suazo, son graduados de la Escuela de las Américas.

2010: Intento de Golpe de Estado en Ecuador
El 30 de septiembre de 2010, se produjo una protesta de policías y sectores militares en Ecuador. El presidente Rafael Correa acude al lugar de la protesta para hablar con los agentes sobre sus inquietudes salariales.

Sin embargo, es agredido y secuestrado durante varias horas, en un hospital, siendo rescatado, finalmente, por Fuerzas Especiales, luego de un intenso tiroteo.

2012: Golpe de Estado en Paraguay 
El 22 de junio de 2012, el Senado de Paraguay realizó un juicio “express” al Presidente Fernando Lugo destituyéndolo del cargo bajo el argumento que era responsable de los enfrentamientos entre campesinos y policías, ocurridos días antes, en la localidad de Curuguaty, con un saldo de diecisiete muertos.

2016: Golpe de Estado en Brasil 
El 31 de agosto de 2016, luego de un “Impeachment”, el Senado de Brasil destituyó formalmente a la Presidenta Dilma Rousseff, por 61 votos contra 20, por supuestos “crímenes de responsabilidad”.

Tres años antes, en septiembre de 2013, asumiría la embajada de EEUU en Brasil, Liliana Ayalde quien fuera embajadora en Paraguay cuando el Senado realizara también un “Impeachment” a Fernando Lugo que lo destituyó.

Fue reemplazada por Michel Temer.

Porqué Bolivia estaba en la mira
El 1 de mayo de 2006, a través del Decreto Supremo 28701, Morales nacionalizó los hidrocarburos del país, que son el pilar fundamental de la economía del país, así como la red eléctrica y las telecomunicaciones.

No cabe duda que la política de nacionalización de recursos naturales que ejecutó el gobierno desde 2006, permitió a Bolivia tener estabilidad y sostenibilidad económica.

Los altos precios de los commoditties y este proceso de nacionalización dispararon los ingresos económicos al país por renta petrolera. En el periodo 1985-2005 fueron de 4.500 millones de dólares, mientras que entre 2006-2015 fueron de 31.500 millones de dólares.

Una buena salud económica que permitió que las inversiones realizadas por el Estado desde la nacionalización de 2006 hasta el 2015, llegaran a los 11.041 millones; mientras que en 20 años de gobiernos neoliberales (1985-2005), las inversiones fueron de apenas 5.942 millones. (2)

Bolivia también ha pagado caro su alineamiento internacional, recibiendo el capital chino con los brazos abiertos y convirtiéndose de hecho en parte de la llamada Ruta de la Seda.

La cooperación de China con Bolivia es de 7.000 millones de dólares, según declaraciones del embajador chino, que se habrían invertido en minería, carreteras y en la construcción de plantas industriales de azúcar, potasio, hierro y otros proyectos. Con esas cifras de financiamiento, China es el mayor acreedor bilateral del país. Además, China ha invertido en litio, carne bovina y otros productos bolivianos de origen agrícola.

Frente a este modelo (desarrollo de infraestructuras, producción y política de créditos blandos) se opone el modelo estadounidense. Su alternativa a los proyectos chinos en Asia se denomina la Red Punto Azul (Blue Dot Network), que oficialmente se describe como la promoción del desarrollo de infraestructuras sostenibles por parte de múltiples interesados en la región Indo-Pacífica y en todo el mundo.(3)

Básicamente podemos describirla como la versión estadounidense de la Ruta de la Seda a través de la financiación de bancos privados.

Su forma de funcionamiento se describe a través de los acuerdos alcanzados en el recientemente celebrado Foro Empresarial Indo-Pacífico 2019. (4)

Más de 1,000 líderes empresariales y gubernamentales de los Estados Unidos y de toda la región del Indo-Pacífico se reunieron el 4 de noviembre en Bangkok, encabezados por el Secretario de Comercio de los Estados Unidos, Wilbur Ross, al frente de una delegación comercial de compañías estadounidenses: AES Corporation, CocaCola, Baxter International, Bechtel, Bell Textron, Boeing, Capstone Turbine Company, Cheniere Energy, Citi, Honeywell International, LNG Limited / Magnolia LNG, Lockheed Martin, Qualcomm, Securiport, Sierra Nevada, Tellurian, Tesla , y Varian Medical Systems, así como el American Council of Engineering Companies.

En contraste con el modelo chino, los acuerdos alcanzados trataran prioritariamente de atraer “financiamiento del sector privado, desarrollar deuda local y mercados de capital, reforzar la solvencia crediticia de los servicios públicos y atraer inversores institucionales a la infraestructura en los mercados emergentes de la región del Indo-Pacífico”.

El Litio
El futuro económico de Bolivia está en el litio. Se estima que la demanda de litio aumente más del doble para 2025. Se extrae principalmente en Australia, Chile y Argentina.

En Chile ( Salar de Atacama) se encuentra el depósito de litio más grande del mundo mientras que las reservas bolivianas se evalúan como las segundas más grandes del mundo.

Los precios del litio alcanzaron niveles históricos a principios de 2018, y el carbonato de litio de Sudamérica llegó a alcanzar un promedio de $ 15,700 por tonelada en mayo y junio antes de que los precios cayeran a alrededor de $ 14,375 por tonelada en octubre, según Benchmark Mineral Intelligence. (5)

Bolivia posee por tanto un potencial que no pasa desapercibido para las grandes compañías transnacionales. En diciembre de 2018, Bloomberg publicaba un artículo de título profético; “El sueño del litio, casi imposible de Bolivia”, un artículo corporativista destinado a presentar las aspiraciones bolivianas como “no factibles, marginales o excesivamente arriesgadas" y solo posibles con la ayuda de capital y tecnología estadounidense y solo dentro de un clima empresarial favorable, es decir, sin Evo Morales (6) :

“El gobierno boliviano, el régimen populista más antiguo de América del Sur, promete convertirse en un jugador de minerales y baterías utilizando principalmente sus propios ingenieros. Su planta piloto en Uyuni ha producido cerca de 250 toneladas de carbonato de litio este año, y YLB dijo que puede llevar la producción a 150,000 toneladas en cinco años. Esto convertiría a Bolivia en una de las naciones de mayor producción y en la fuente de aproximadamente el 20 por ciento del litio del mundo para 2022, según las proyecciones de Bloomberg NEF.

"Bolivia es francamente muy arriesgada en comparación con otras partes del mundo para la inversión en litio", dijo Chris Berry, analista y fundador de la firma de investigación House Mountain Partners LLC. "Los inversores están preocupados tanto por el retorno del capital como por el retorno del capital ".

"Hay demasiados cabos sueltos y mucho secreto por parte del gobierno", dijo Juan Carlos Zuleta, profesor boliviano y analista de litio. "ACI Systems no tiene la capacidad técnica ni financiera para emprender un desafío de esta magnitud".

"En Bolivia tenemos un gobierno que solo ha estado vendiendo ilusiones, contando cuentos de hadas y ahora tienen prisa por demostrar que hicieron un muy buen trabajo y que el litio avanza a un ritmo constante", dijo Zuleta. "No están interesados en saber si el país gana o pierde, están interesados en permanecer en el poder".

En el artículo se pone en duda la capacidad de la empresa alemana con la que ha trabajado el gobierno boliviano, prediciendo con extraordinaria exactitud su fracaso.

En efecto, la empresa alemana ACI había alcanzado un acuerdo con Bolivia para construir una planta de litio de con una inversión de 250 millones de dólares, en un primer paso hacia la fabricación de cátodos y baterías en Bolivia.

Posteriormente, el pasado 17 de octubre, tres días antes de las elecciones, el Gobierno ratificó su acuerdo con ACI S.A, aumentando el monto de la inversión  hasta 1.300 millones de dólares en un proyecto que culminaría en la producción local de baterías de ion litio para automóviles; apenas unos días después de las elecciones, Bolivia anulaba el contrato con firma alemana ACI para industrializar litio. (7)

No por casualidad se trataba de una de las exigencias de la huelga regional que dirigía el Comité Cívico de Potosí, parte integrante del movimiento “nacional” que exigía la renuncia del presidente Evo Morales.

Esta por ver que ocurre con la corporación china Xinjiang Tbea Group-Baocheng, que a diferencia de la alemana, tiene contratos para explotar los salares de Coipasa (Oruro) y Pastos Grandes (Potosí) y procesar la materia prima en Asia.

Conviene recordar que China es el mayor productor de vehículos y mayor consumidor de litio del mundo, presentando enormes potencialidades de cooperación en el futuro con el país andino, puesto que China fabrica más de 30 millones de automóviles al año y tiene actualmente una demanda anual de 800.000 toneladas de litio.

De hecho, Bolivia también había comenzado de manera modesta a producir vehículos eléctricos mediante la empresa boliviana Industrias Quantum Motors SA, quien presentó en Cochabamba el primer coche eléctrico fabricado en el país. A pesar de que el 60% de las partes del vehículos fueron importadas, el restante fue hecho en su totalidad en Bolivia y puesto a la venta con un precio que oscilará entre los 5.000-6.000 dólares. (8)

Tampoco puede olvidarse el desfavorable fallo en octubre 2018 de la corte de La Haya (9) sobre la demanda marítima de Bolivia ante Chile, que determinó que Chile no está obligado a negociar con Bolivia sobre una salida al Pacífico, que deja a Bolivia como uno de los dos únicos países de Sudamérica sin acceso al mar, algo contra lo que lleva luchando 135 años.

La oposición aprovechó la coyuntura para cargar contra el gobierno de Morales, pero la importancia geoestratégica de tal decisión es de profunda relevancia porque impacta de pleno en las capacidades bolivianas para el comercio y las exportaciones.

New Green Deal
Esta nueva denominación de la globalización viene disfrazada como propuesta de legislación de los Estados Unidos que tiene como objetivo abordar el cambio climático y la desigualdad económica, supuestamente combinando el enfoque económico de Roosevelt con ideas modernas como las energías renovables.

La invención del término "New Green Deal" se le atribuye al periodista Thomas Friedman ( neoliberal) en artículos publicados en The New York Times y The New York Times Magazine. (10)

La propuesta de Green New Deal propone convertir Estados Unidos en una potencia en energías renovables y sin emisión alguna para el año 2030.


Para ello, los llamados minerales raros y el litio resultan imprescindibles; los paneles solares usan indio, las turbinas usan neodimio, las baterías usan litio y todos ellos requieren de miles de toneladas de acero, estaño, plata y cobre.

Para fabricar un panel solar de alta capacidad se necesita cobre, indio, galio y selenio. Muchos de los aerogeneradores de accionamiento directo más eficientes requieren de un kilo de neodimio, un metal perteneciente a las tierras raras, y cada modelo de Tesla contiene unos setenta kilogramos de litio.

Ante tal cantidad de demanda prevista y unos plazos tan próximos fijados para los objetivos (2030), la carrera por la expoliación de recursos parece haber comenzado y una de las primeras víctimas de esta “revolución verde" es el pueblo boliviano.

Además, el Green New Deal también propone desarrollar sistemas de transporte con una baja huella de carbono basados en vehículos eléctricos y trenes de alta velocidad que necesitarán de ingentes minerales como los ya citados.

Pro-estadounidenses en la oligarquía empresarial
El interés de las corporaciones estadounidenses entorno al litio boliviano no es nueva; arranca en 1988, cuando la empresa estadounidense Lithco trató de negociar un contrato para la explotación del litio en el salar de Uyuni. Hubo, entonces, encendidas críticas, y la iniciativa no prosperó.

Sin embargo, para los expertos económicos bolivianos la versión de la historia es muy diferente y denota el tipo de prensa y de estamentos económicos contra los que Evo Morales ha tenido que lidiar durante todo su mandato.

Un tal Miguel Ángel Amonzabel Gonzales (DOCENTE DE LA FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y EMPRESARIALES UMRPSFXCH), escribía lo siguiente el pasado agosto (11) :

“La idea de explotación del litio va a cumplir medio siglo: se inició con la exploración y estudios que comenzaron en 1972, prolongándose hasta 1985. En 1987 el gobierno del presidente Víctor Paz Estenssoro invitó a la Lithium Corporation (Lithco) para que explote una parte del salar de Uyuni con la finalidad de generar nuevos recursos al pobre erario nacional, que salía de la peor crisis económica del país.

Posteriormente, en 1989, el gobierno de Jaime Paz Zamora decide romper esa contratación directa porque consideró que las ganancias no eran equitativas para Bolivia y Lithco, situación que no fue demostrada. Luego, en 1991, decidió que se realice una licitación pública internacional, ganando nuevamente la Lithco.

Extrañamente el gobierno de Paz Zamora dilata el tiempo para la firma del contrato y además se produce una convulsión social protagonizada por movimientos sociales potosinos. Ante la poca seguridad jurídica y el clima hostil, la transnacional decide irse definitivamente de Bolivia, migrando a los yacimientos de litio de Argentina.
Las transaccionales rehúyen invertir en Bolivia debido a que la actual Constitución Política del Estado y la política gubernamental apuntan a que el Estado debe ser parte de la cadena productiva y el litio debe salir del país con valor agregado. 

... La lección que debemos aprender es que el Gobierno no sabe negociar, no puede comprender cómo actúa una empresa privada; que el negociar implica la búsqueda de beneficio mutuo. Asimismo, se debe comprender que las transferencias tecnológicas no son gratuitas, ni el desarrollo tecnológico se logra en un par de años como pretende el Gobierno boliviano.

 Es tiempo de hacer una oferta realista a las fuentes de inversión extranjera para la explotación del litio”.

El golpe interno
Independientemente de cómo finalice todo el proceso actualmente en  desarrollo,  son los recursos naturales bolivianos los desencadenantes de este golpe, especialmente el litio, crucial en pleno auge de las baterías para vehículos eléctricos y todo tipo de dispositivos electrónicos, pero también hidrocarburos, estaño, oro, plata o grandes reservas de aguadulce.

Este y no otro es el especial interés de las grandes corporaciones transnacionales.

En cambio, en el ámbito interno, las grandes cifras respaldan la andadura de Evo Morales a lo largo de su mandato en términos de reducción de la pobreza, crecimiento económico sostenido, asistencia sanitaria, índices de analfabetismo etc.., logradas en gran parte gracias a la disposición de recursos financieros aportados por la nacionalización de recursos y el desarrollo económico.

Bajo el mandato de Evo, Bolivia ha logrado reducir notablemente su deuda externa. Desde unos niveles del 52% del PIB, en 2018 su nivel de deuda era ya del 24%.

El Producto Interno Bruto (PIB) nominal de Bolivia creció 327 % en los últimos 13 años y llegó a 44.885 millones de dólares en 2018. (12)

Sin embargo son precisamente estos indicadores los que han espoleado a la oligarquía económica boliviana a dar el paso definitiva tras años de ostracismo (que no de inactividad).

Una vez desechada la figura del candidato opositor derrotado electoralmente, Carlos Mesa, el peso del golpe ha sido soportado directamente por el clan Camacho, en coordinación con la diáspora empresarial boliviana asentada en EE.UU y especialmente en Miami.

Como cabeza visible de la élite económica local boliviana, la familia Camacho comenzó su despunte gracias a José Luis Camacho Parada (padre del actual Presidente del Comité y que también dirigió el “Comité Cívico de Santa Cruz” en la década de los ochenta).

José Luis Camacho Parada se hizo millonario con contratos con el Estado desde 1989, en pleno auge de las políticas neoliberales privatizadoras en el continente.

Un hecho clave para explicar la situación actual se produce cuando Camacho Parada funda la empresa SERGAS, la cual firma con la alcaldía de Santa Cruz en 2003 un contrato de exclusividad para construir 5.000 conexiones de gas en la ciudad. (13)

Cuando Evo Morales nacionaliza los hidrocarburos el 1 de mayo de 2006 (Decreto Supremo 28701) los beneficios de dicha empresa caen en picado al hacerse cargo el Estado de dichas conexiones.

Pues bien, ahora es su hijo, Luis Fernando Camacho Vaca, quien se ha convertido en el icono del golpismo boliviano. Dirige el Comité Cívico de Santa Cruz, al que accedió gracias a la contratación de una empresa de limpieza de imagen en Internet que ha blanqueado su currículum por completo y eliminado escabrosas declaraciones y actividades.

Entre otras cosas, la pertenencia del clan Camacho a la Logia de los “Caballeros del Oriente”, directamente ligada con el financiamiento del grupo terrorista de Roszas en Santa Cruz está demostrada por la Unidad de Investigaciones Financieras de Bolivia y los Camacho se vieron implicados en el episodio del Hotel Las Américas protagonizado por la policía boliviana el 16 de abril de 2009, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. (14)

En esta ocasión no parece haber funcionado el viejo mantra de la conspiración masónica-bolchevique; únicamente funcionó la conspiración masónica, pero contra el “bolchevismo" que representa un presidente indígena cocalero.

En aquella operación murieron tres extranjeros, que la policía identificó como terroristas mercenarios, y dos personas más fueron detenidas. De acuerdo con la policía boliviana, estas personas planeaban asesinar al Presidente de Bolivia Evo Morales y a su Vicepresidente Álvaro García Linera: Eduardo Rózsa-Flores, húngaro-boliviano, Árpád Magyarosi, húngaro-rumano y Michael Martin Dwyer, irlandés, murieron durante el asalto. Mario Tadic, boliviano-croata y Elod Tóásó, húngaro, fueron arrestados.

Posteriormente su nombre apareció en una comisión del Parlamento que investiga el escándalo de corrupción de los Papeles de Panamá, señalado por haber presuntamente servido de intermediario a empresas para enviar dinero a paraísos fiscales.
El citado elemento ha logrado incluso el apoyo de los sectores evangélicos (clave para la entrada de dólares en el país), siendo católico, protagonizando una de las instantáneas golpistas más promocionadas entrando en la sede del Ejecutivo en La Paz con una biblia, una bandera nacional, y una carta de renuncia para Evo Morales con un ultimátum de 48 horas, días después de declarar:

"Tenemos que hacer, salvando las diferencias, y sacar la agenda como lo hacía Pablo Escobar, pero solo para anotar los nombres de los traicioneros de este pueblo, porque queremos que el día de mañana vayan presos». (15)

Estas declaraciones, propias de un gángster,  junto a otras en las que explica que hay que “liberar también a Nicaragua y Cuba del comunismo", son las que han llevado a la derecha europea (y española) a aplaudir y bendecir un nuevo golpe de estado en América Latina.

Operación Rey Desnudo: cuando EE.UU te acusa de narcotráfico.
Cualquier enemigo tradicional o régimen señalado por EE.UU ha tenido que soportar el ser calificado como “narco-Estado” en algún momento de su confrontación. Para países como Venezuela o Cuba no suponen ya novedad alguna. Para Bolivia, tampoco.


En el año 2015, el periódico 'Huffington Post' publicaba una interesantísima información basándose en documentos de la justicia presentados por un ex informante confidencial de la DEA, Carlos Toro.(16)

La información presentada por Toro revela que uno de los objetivos principales de la DEA en el país andino era “establecer" una supuesta relación del entorno íntimo de Morales con el narcotráfico en Bolivia. Una campaña de propaganda sucia contra el presidente boliviano y sus colaboradores que ya anticipaba los futuros planes de la inteligencia estadounidense para desestabilizar al Gobierno de Morales.

Las revelaciones del ex-agente respaldan la convicción del presidente Evo Morales acerca la actividad subversiva de la DEA, la agencia antidroga estadounidense, en Bolivia.

Evo Morales expulsó a la DEA de su país en noviembre de 2008 acusándola de sobornar a los funcionarios, de violar derechos humanos, de encubrir asesinatos y de otros delitos.

En septiembre de 2008 ya había sido expulsado el embajador estadounidense Philip Goldberg  del país.

Bolivia, en su propio camino en la lucha contra el narcotráfico y según datos de la ONU, redujo los cultivos de hoja de coca en más de un 30% desde 2010. Sin embargo, EE.UU. no ha cesado de incluir a Bolivia en su lista negra de países que no combaten el narcotráfico.

Si alguien como Camacho o algún otro allegado a la política de Washington puede llegar a hacerse con el poder, es más que posible que Bolivia siga la “vía afgana"; desde que EE.UU y la OTAN invadieron Afganistán, las cifras de cultivos y exportaciones de opio afgano no han hecho sino multiplicarse.

En relación a este tipo de operaciones de inteligencia estadounidense, para las cuales se apoya necesariamente en el complejo mediático-cultural estadounidense a través de campañas de difamación, series o películas, en las últimas semanas EE.UU ha descubierto dos nuevos narco-estados que amenazan la estabilidad mundial; China (17) y Corea del Norte (18) , a los que se acusa de exportar drogas hacia EE.UU mediante entramados respaldados por ambos estados.

Las autoridades estadounidenses, particularmente las agencias de lucha contra el narcotráfico y la CIA, profundamente involucradas en el tráfico de drogas en los años 70 y 80, poseen una memoria y forma de actuación particularmente selectivas.

Países y gobiernos aliados como Guatemala, Honduras o Colombia no son narco-estados; Venezuela, Cuba y Bolivia sí lo son.

Un ejemplo: La propia CIA desclasificó varios miles de documentos en la última década y, entre ellos, hay un informe sobre el tráfico de drogas en Nicaragua en la década de los años 80 (en plena revolución sandinista en la que los estadounidenses apoyaban a la dictadura de Somoza) en el que se menciona al Banco Santander (España) como el banco depositario del dinero de Tomás Borge en la Ciudad de Panamá. Según el informe de la CIA, el número de cuenta en la sucursal panameña del Santander era el #159-80027-D y los “depósitos provienen del tráfico de cocaína”

Es solo la punta de un iceberg que, en su momento, integraban personajes como Pablo Escobar, Juan Ramón Matta Ballesteros, Jorge Luis Ochoa Vázquez, Gilberto Rodríguez Orejuela y Miguel Ángel Félix Gallardo de los carteles de Medellín, Cali (Colombia) y Guadalajara (México) y que tuvieron cuentas abiertas en el Banco Santander. (19)

Sin embargo, no hubo ninguna clasificación para España dentro de los países calificados como Narco-Estados por Washington.


Y es que seguramente, el país líder en consumo de drogas y mayor lavadero de dinero del narcotráfico, es decir, EE.UU, debería definirse a si mismo con el apelativo que tanto  gustan adjudicar alegremente a cualquier gobierno contrario a sus intereses.

En febrero de 2018, el banco holandés Rabobank en el condado Imperial de California fue multado con 368,7 millones de dólares porque su “deficiente programa” contra lavado de activos permitió la inversión de cientos de millones de dólares imposibles de rastrear, informó el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Ese dinero procedía básicamente del tráfico de drogas y otras actividades ilícitas de los cárteles mejicanos, que no lavaban su dinero ni en Caracas ni en La Paz, sino en California. (20)

No es  un caso aislado: en el año 2016, familiares de estadunidenses asesinados por cárteles mexicanos denunciaron que entre 2006 y 2008 las sucursales HSBC (británico) en Sinaloa recibieron depósitos por aproximadamente 1.100 millones de dólares del crimen organizado que posteriormente se transfirieron a Estados Unidos.

“HSBC ha admitido que como resultado de estas fallas simultáneas, por lo menos 881 millones de dólares producto del tráfico de drogas fueron lavados a través de HSBC México y HSBC Estados Unidos” desde el año de 2004, resalta la demanda. (21)

El mismo HSBC que en 2012 pagó una multa récord por blanquear dinero del narcotráfico (de 1.920 millones de dólares) procedente de dos carteles -uno en México y otro en Colombia- moviendo hasta 881 millones de dólares en ganancias de la droga a través del banco en la segunda mitad de la década pasada (2000-2010), de acuerdo con fiscales y documentos de la corte federal. (22)

NOTAS:
(1)https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/07/130703_bolivia_evo_morales_vuelo_cronologia_nc

(2)http://spanish.xinhuanet.com/2016-04/23/c_135304915.htm

(3)https://www.asiatimes.com/2019/11/article/a-blue-dot-barely-visible-from-new-silk-roads/



(6)https://www.bloomberg.com/news/features/2018-12-03/bolivia-s-almost-impossible-lithium-dream

(7)https://mundo.sputniknews.com/economia/201911041089201789-bolivia-anula-contrato-con-firma-alemana-aci-para-industrializar-litio/

(8)https://www.pv-magazine-latam.com/2019/09/17/a-la-venta-el-primer-auto-electrico-fabricado-en-bolivia/

(9)https://www.eldiario.es/internacional/Corte-Internacional-Justicia-Chile-Bolivia_0_820318497.html

(10)https://www.nytimes.com/2007/04/15/opinion/15iht-web-0415edgreen-full.5291830.html?pagewanted=all

(11)https://correodelsur.com/capitales/20190813_bolivia-rezagada-en-la-carrera-de-produccion-del-litio.html

(12)https://diario16.com/el-litio-y-la-economia-de-bolivia-y-china/

(13)https://markaabyayala.wordpress.com/2019/11/02/el-clan-camacho-y-la-agenda-de-pablo-escobar-en-bolivia/

(14)https://markaabyayala.wordpress.com/2019/11/03/facho-camacho-el-de-las-48/

(15)http://m.la-razon.com/nacional/Polemica-civico-camacho-lista-traidores-santa-cruz-Pablo-Escobar-narco_0_3249275070.html

(16)https://www.huffpost.com/entry/operation-naked-king-evo-morales_n_55f70da2e4b077ca094fdbe1?guccounter=1

(17)https://www.channelnewsasia.com/news/asia/china-jail-smuggling-fentanyl-us-opioid-crisis-12071586

(18)https://www.dailynk.com/english/north-korea-sentences-female-drug-boss-life-in-prison/

(19)https://diario16.com/el-santander-aparece-mencionado-en-informes-de-la-cia-sobre-narcotrafico/

(20)https://money.cnn.com/2018/02/08/news/rabobank-mexico-drug-money-laundering/index.html





jueves, 27 de diciembre de 2018

Sputnik Mundo; Amargar las fiestas: la UE prolonga sanciones contra Rusia. Daniel Trujillo.


Amargar las fiestas: la UE prolonga sanciones contra Rusia

Enlace al audio
https://mundo.sputniknews.com/radio_que_pasa/201812271084422331-sanciones-antirrusas-europa/

Amargar las celebraciones en Rusia del Año Nuevo y la Navidad. Esta sería la intención de la prolongación por 6 meses más de las sanciones económicas de Bruselas contra Moscú.

La decisión, adoptada en las últimas fechas del diciembre bajo el pretexto de la falta de avances en la crisis de Ucrania, no sorprendió en absoluto al analista Daniel Trujillo Sanz.

Indicó que "es una constante sin sentido" y constató que la guerra de sanciones seguirá afectando a sectores como "la agricultura española".

Javier Colomo Ugarte, doctor en Geografía e Historia, tampoco lució de optimismo a la hora de pronosticar el desarrollo de las relaciones entre Rusia y la UE, al mostrarse convencido de que "no va a haber cambios" en la dinámica de confrontación.

A su vez, Enrique Refoyo, experto en asuntos internacionales, aseveró que es EEUU quien incide en la persistencia de las sanciones comunitarias a Rusia.

Y es que necesita una "Europa totalmente separada de Rusia", para lo cual está "construyendo una especie de nuevo muro de Berlín, pero ya no en Berlín, sino desde el Báltico hasta el mar Negro".

martes, 23 de octubre de 2018

China, África y el neocolonialismo

África constituye un verdadero campo de batalla geopolítico y económico en este siglo XXI, en el cuál EE.UU trata de recuperar terreno frente a la pujanza global china; como última gran región aún por globalizar, África representa una pieza demasiado valiosa como para renunciar a su dominio.

África, dado su tremendo potencial, puede convertirse en una región de importancia privilegiada en este siglo XXI, ya que la ONU estima que, entre 2018 y 2036, las 10 ciudades que más crecerán en población serán todas africanas. Igualmente calcula que hacia 2050 existirán 2.000 millones de africanos ( el doble que hoy ) y esa cifra se volverá a duplicar en 2100. Hablamos de millones de potenciales consumidores y de las economías de mayor proyección de crecimiento, eso sí, partiendo de unas cifras actuales (2017) donde las tres primeras economías africanas representan aún una ínfima parte del PIB mundial; Nigeria 0.65%, Egipto 0.45% o Sudáfrica 0.42%, según cifras del Banco Mundial. (1)

EE.UU ha decidido recuperar terreno frente al gigante asiático convirtiendo África en otro ámbito más dónde desarrollar su ofensiva económica-comercial contra la expansión e influencia de China, privilegiadamente posicionada en el continente.

Sin embargo, la realidad actual nos lleva a concluir que África constituye una derrota consumada para Washington. De igual forma, ha pasado a la Historia el período en el cuál las relaciones exteriores africanas estaban dominadas por las antiguas potencias coloniales, pese a los esfuerzos de relanzar su influencia protagonizados por Macron, Merkel o Theresa May en forma de giras africanas de escasa relevancia.

No solo EE.UU, China o Europa pugnan; África es ya hoy en día un objetivo prioritario para países como India, Japón, Corea del Sur, Brasil, Malasia, Arabia Saudí o Rusia.

Frente a ésta nueva realidad del siglo XXI , el objetivo histórico de los intentos de control geopolítico estadounidense hacia África siempre fue el acceso a sus recursos naturales y el control de los flujos comerciales a la vez que denegaba ese acceso a potencias adversarias. Una dinámica aplicada a nivel global, y a la que ahora suma la confrontación por su dominio frente a la emergente China.

Y es que África constituye la mayor concentración de recursos naturales aún por explotar, desde petróleo, gas, uranio, tierras cultivables, oro o cobre, hasta minerales de importancia geoestratégica clave como el coltan o las tierras raras (etrl).

En el caso africano, se calcula que apenas un 10% de los beneficios de la explotación de dichos recursos naturales se queda en el continente; en cifras, estaríamos hablando de unos 800.000 millones de dólares en flujos financieros ilícitos extraídos del continente y principalmente ligados a las industrias extractivas, que supondrían un 70% de esa cifra.

¿Neocolonialismo chino?
Los medios de comunicación dominantes en Occidente utilizan recurrentemente el término “neocolonialismo” para calificar las actuaciones chinas en África; cualquier parecido con la realidad sólo existe en sus manipuladoras intenciones.

Si atendemos al concepto clásico del colonialismo, definido como aquel sistema social y económico por el cual un Estado extranjero domina y explota una colonia, imponiendo su control militar, político, económico y social, calificar de éste modo la presencia China en África resulta ridículo.

La doctrina del colonialismo también implica la apropiación de la tierra y recursos naturales, así como la imposición cultural, política y religiosa de los estándares propios de la potencia colonizadora. Ante la evidencia de que no es el caso de China con respecto a África, las verdaderas potencias coloniales históricas ahora recurren al término neocolonialismo para describir lo que los chinos hacen en África.

La fórmula neocolonial se basaría en el control indirecto sobre un territorio mediante el clientelismo político, la dependencia financiera o el imperialismo cultural, ejercidos a través de una selecta élite política y económica que trabaja en favor de los intereses extranjeros para lograr los mismos objetivos que en el colonialismo clásico; no es necesario resaltar que ambas formas de dominación (colonial y neocolonial ) son las que aplican las potencias occidentales como EE.UU o los antiguos imperios coloniales como Gran Bretaña o Francia.

Tras la Segunda Guerra Mundial, y a lo largo de las décadas siguientes, más de 80 antiguos territorios coloniales se independizaron como resultado de los procesos de descolonización, proceso en el cuál fue importante el papel de la República Popular China y del Movimiento de Países No Alineados.

Concretamente en África, China ha contribuido al desarrollo desde la descolonización, siendo acrecentada su presencia en los últimos años, acorde a su despegue económico. Desde 1950, China cooperó con algunos países de África intentando desarrollar su idea de construcción de un “socialismo al estilo africano” que, sin embargo, hubo de enfrentarse al fracaso en muchos de estos países por múltiples y variadas causas.

Pese a los falsos reclamos occidentales, lo cierto es que históricamente el único requisito que China exige a los países africanos a la hora de entablar relaciones comerciales o beneficiarse de colaboraciones con el gigante asiático es la declaración de apoyo a la política de “una sola China”, frente a los reclamos de Taiwán, Tíbet o Xinjiang; solo la antigua Suazilandia (última monarquía absoluta de África y con 1,3 millones de habitantes) reconoce ya a Taiwán, puesto que el otro aliado que le quedaba a Taiwan en África, Burkina Faso, rompió su alianza con su "amigo" taiwanés en mayo de 2018. Bajo esta misma premisa, y a la vista de todo el mundo es comprobable, China considera igualmente como “asuntos domésticos” los problemas relacionados con el control territorial o los enfrentamientos étnicos dentro de los países africanos con los que entabla relaciones, por lo que aplica una política de “ no intervención ”.

¿Pueden EE.UU, Reino Unido o Francia, quiénes acusan de neocolonialismo a China, afirmar que ellos no actúan de la misma manera? La respuesta es evidentemente negativa.

Entre los argumentos esgrimidos contra el “neocolonialismo chino” en África, se suele recurrir al respaldo a gobiernos represivos que ofrece Beijing, lo cuál no sólo resulta hipócrita viniendo desde Occidente, sino que demuestra en sí mismo el prisma imperialista que siguen utilizando EE.UU y los ex-imperios coloniales europeos tratando de imponer sus estándares de democracia liberal en todo el planeta. Al igual que en otros rincones del planeta, China simplemente no reconoce una serie de valores internacionales respecto a derechos humanos y políticos impulsados por los países anteriormente citados y frecuente argumento de intromisión e intervención en numerosas oportunidades.

"Las inversiones de China en África no van acompañadas de ninguna condición política. China no se inmiscuye en los asuntos internos de África ni le impone su voluntad".

Estas palabras resumen la política de China respecto a África, la cual órbita alrededor de los "cinco no", anunciados por Xi en su discurso en la Cumbre de Beijing del FOCAC 2018 (2) ; no interferir en las vías de desarrollo de los países individuales; ninguna injerencia en sus asuntos internos; no imposición de la voluntad china; sin apego de hilos políticos respecto a la asistencia y la no búsqueda de ganancias políticas egoístas en la inversión y la cooperación financiera.

Ningún país occidental se ha atrevido siquiera a anunciar públicamente una política como ésta y menos aún EE.UU o las antiguas potencias coloniales como Francia o Reino Unido, de larga tradición intervencionista en el continente africano.

FOCAC 2018
El calibre de las relaciones bilaterales entre China y África quedó reflejado en la Cumbre de Beijing 2018 del Foro de Cooperación China-Africa (FOCAC) con la presencia de más de 54 países y una treintena de jefes de Estado y de Gobierno africanos. (3)

El presidente chino, Xi Jinping, prometió cerca de 60.000 millones de dólares para ayudar al desarrollo de los países africanos mediante diferentes fórmulas:

-15.000 millones de dólares para préstamos libres de intereses y “ayudas gratuitas”.

-20.000 millones de dólares para una línea de crédito.

-10.000 millones de dólares para un fondo de desarrollo

-5.000 millones de dólares para un fondo de importaciones africanas.

-Inversiones directas de empresas chinas en el continente africano por no menos de 10.000 millones de dólares en los próximos tres años.

Íntimamente ligadas a estas enormes sumas, China dedicó grandes esfuerzos en este foro para atraer a los países africanos a sumarse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda, lo que supondrá un enorme impulso para el desarrollo infraestructuras básicas en África en la próxima década. Desde el punto de vista chino, es la inversión en infraestructura la que asegura la aceleración del crecimiento, más que sólo mediante el comercio.


Aparte de carreteras, puertos, aeropuertos o centrales eléctricas, China prometió que se dedicarán esfuerzos a la industrialización, plantas depuradoras de agua y modernización agrícola, servicios financieros y de seguridad, y, se estrechará la cooperación para reducir la pobreza y mejorar la atención sanitaria y social, atendiendo a las críticas de algunos países africanos al respecto del cariz de dichas inversiones.

Hay que resaltar además, que el nuevo paquete de medidas se suma a los 60.000 millones de dólares que Pekín prometió durante la última edición del FOCAC celebrada en 2015 en Johannesburgo (Sudáfrica).

En contraste con el neocolonialismo que, según Occidente, China practica en África en este siglo XXI, cabe recordar el único gran evento realizado por Europa en relación al continente africano.

Se celebró hace mas de 133 años y es conocida como la Conferencia de Berlín, celebrada únicamente con el fin de resolver los problemas que implicaba la expansión colonial de las potencias en África y resolver su repartición.


Un total de quince países (13 europeos, junto al Imperio Otomano y los EE.UU.) se repartieron territorios y zonas de influencia sobre el mapa de África y donde ningún representante de ningún país o territorio africano estaba representado

El resultado; toda África (excepto Liberia y Abisinia, hoy Etiopía) fue repartida entre las potencias imperialistas, manteniéndose muchas de estas divisiones artificiales hasta el proceso descolonizador posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Las cifras
La comparativa en cifras del comercio bilateral entre China y África no deja dudas al respecto. Evolucionó desde los 11.000 millones de dólares en el año 2000, hasta, en sólo seis años, alcanzar los 56.000 millones de dólares de 2006.

La ayuda financiera que China proporcionó a los países del continente africano en el año 2007 fue de 8.000 millones de dólares, frente a 2.300 millones de dólares del Banco Mundial.

En 2009, China se convertía en el principal socio comercial de África, y en 2013 , sus intercambios ya alcanzaban los 210.000 millones de dólares.

La tendencia se mantuvo, y, en 2015, las exportaciones de África a China alcanzaron los 67.000 millones de dólares (suponían un aumento del 153% en comparación con las de Estados Unidos en el mismo año) mientras , que, en ese mismo 2015, las exportaciones de China a África superaron los 102.000 millones de dólares.

En 2017, el comercio bilateral China-África alcanzó los 170.000 millones de dólares anuales (20 veces más que en 2000) mientras que el comercio bilateral EEUU-África se cifró en 39.000 millones de dólares.

Respecto a EE.UU, las exportaciones africanas hacia EE.UU, en virtud del programa AGOA, aumentaron de 7.100 millones de dólares en 2001 a 28.400 millones de dólares en 2013 pero, en 2014, se produjo un descenso del 50% a causa de la caída del precio del petróleo y la pérdida de cuota de mercado.

Las exportaciones de África a los Estados Unidos disminuyeron de un máximo histórico de 113.000 millones de dólares en 2008 a 26,500 millones en 2015. Por otro lado, las exportaciones de Estados Unidos a África también han disminuido desde un máximo histórico de 38.000 millones de dólares en 2014 a 22.000 millones en 2016, cuando el comercio bilateral entre EE.UU y África alcanzó los 32.000 millones de dólares, según expuso el presidente del Banco Africano de Desarrollo en la Cumbre Empresarial de los Estados Unidos y África 2017. (4)

¿China ha endeudado al continente africano?
En todo el mundo, la deuda de los 41 países pobres fuertemente endeudados en 1996 ascendía a 215.000 millones de dólares, frente a los 183.000 millones de 1990 y los 55.000 millones de 1980.

En 1996, África debía 227.200 millones de dólares (379 dólares por cada habitante) y cargaba con el 11% de la deuda del mundo en desarrollo,

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), África pagó 1,31 dólares de deuda externa por cada dólar de ayuda recibida en 1996, la más alta desde 1989, aseguró su informe. (5)

Y en 1997, el Fondo Monetario Internacional inyectó unos 500 millones de dólares en las economías africanas, extrayendo ese mismo año 1.100 millones de Africa, sin incluir los intereses cobrados.

Es el resultado de la década de 1990, cuando muchos países africanos fueron sometidos a las drásticas políticas de reestructuración para pagar sus deudas, los tristemente famosos Programas de Ajuste Estructural del FMI que se reparten por los cinco continentes.

En el año 2015, y según el propio FMI y el Banco Mundial, el nivel de deuda promedio del África subsahariana se situaba en el 34,5% del PIB, frente al 25,2% del PIB de 2010. Del mismo modo, la deuda pública en el continente, excluídas Nigeria y Sudáfrica, se estimaba en un 44% del PIB en 2015 contra un 31% de 2012. (6)

A día de hoy, resultan chocantes algunas afirmaciones con respecto al papel chino en el endeudamiento africano.

Por ejemplo, el FMI expresa su “preocupación ” por el caso de Djibouti, cuya deuda pública pasó del 50% al 85% del Producto Interior Bruto (PIB) en solo dos años, según el FMI, a causa de los créditos contraídos con el Exim Bank, un banco público chino.

Y la prensa occidental y sus políticos lo relacionan directamente con el hecho de qué, en 2017, China abrió su primera base militar en el extranjero precisamente en este país, destinada a la lucha contra la piratería en el golfo de Adén, fundamental para el control de las conexiones marítimas de su Nueva Ruta de la Seda.

En efecto, el control del estrecho de Bab el-Mandeb, por donde anualmente pasan más de 30.000 buques cisterna transportando petróleo, constituye uno de los “cuellos de botella” de valor estratégico del mundo.


Sin embargo, pese a las suspicacias del FMI, hay que recordar que Djibouti hospeda bases militares no sólo de China, sino también de Francia, Estados Unidos, Italia e incluso Japón. A su vez, Turquía, Rusia e India han mostrado interés o han entrado en negociaciones con el Gobierno de Djibouti para construir bases militares en este país, así como también Arabia Saudí.

Y por supuesto, alberga una base de EE.UU desde 2001, como la instalación militar más importante del país. Se trata de la base estadounidense de Camp Lemonnier, que cuenta con cerca de 4000 efectivos de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos (USSF, por sus siglas en inglés).

Dólar vs Yuan
Lo que está en juego para Europa y EE.UU en África no son derechos humanos, ecología, medio ambiente, libertades políticas o anti-terrorismo. Parafraseando a James Carville, estratega de la campaña electoral de Bill Clinton frente a Bush padre en 1992, “es la economía, estúpidos ”.

No se trata únicamente de África, sino de un proceso global. La pérdida de la hegemonía unipolar estadounidense, motivada tanto por factores externos como internos, está pasando factura ya a los EEUU en el ámbito geopolítico mundial. La pérdida de la supremacía del dólar como divisa de reserva mundial es un proceso que está desarrollándose de manera más pausada, pero gradualmente va cediendo importancia, principalmente frente al yuan chino.

La política de inversiones y préstamos fáciles que China practica en África supone que, lógicamente, los países africanos recurran cada vez más a divisas chinas para liquidar sus deudas, lo que está terminando por enterrar la tradicional dependencia africana con respecto del dólar, el euro o el Franco CFA.

Y eso es precisamente lo que quedó de manifiesto el pasado mes de mayo en Zimbawe (7). Allí se celebró el foro 'Tendencias en manejo de reservas soberanas', organizado por el Instituto de Gestión Financiera y Macroeconomía de África Meridional y Oriental (MEFMI), integrado por 14 países: Angola, Botswana, Burundi, Kenia, Lesoto, Malawi, Mozambique, Namibia, Ruanda, Suazilandia, Tanzania, Uganda, Zambia y Zimbabwe, de los cuáles la mayoría tienen préstamos o subvenciones de China.

De hecho, países como Angola, Zimbabue o Nigeria, ya han adoptado el yuan chino como moneda de reserva.

En esta cuestión el comercio de petróleo representa un factor clave; China es el segundo mayor consumidor de petróleo del mundo y trata de establecer mecanismos para influir en los precios a nivel global, mediante la reducción de la dependencia del dólar al introducir progresivamente el yuan como moneda para las transacciones comerciales. En lo que concierne a África, que produce cerca de un 10% de la oferta petrolera mundial, ya en 2017 alrededor de un tercio de las importaciones energéticas chinas (principalmente petróleo) procedía de África y especialmente de Angola.



La guerra comercial iniciada por Trump también repercutirá en el propio petróleo estadounidense tras decaer drásticamente el peso de las importaciones petroleras chinas desde EE.UU; en 2017, el gigante asiático compró el 20% de todo el petróleo que EEUU exportó (entre 300-400.000 barriles diarios) pero desde septiembre de 2018 los intercambios se han reducido de manera abrupta (8) ; China, entre otros, se ha fijado en países africanos para paliar este desajuste.

¿ Y qué ofrece EE.UU ?
La campaña estadounidense arrancó el pasado mes de marzo, antes incluso de la declaración de guerra comercial de Trump contra China. El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, realizaba una a gira por África visitando Etiopía, Yibuti, Kenia, Chad y Nigeria, tratando de promocionar la idea de que Estados Unidos es un socio “justo, estable y duradero”. Refiriéndose a China sin nombrarla, declaraba:

“Estamos viendo cómo otros países, países que no ayudan, están expropiando muchos recursos” del continente africano.” (9)

Posteriormente, en junio, el subsecretario de Estado para Asuntos Africanos, Tibor P. Nagy, señalaba que China “se presenta a sí misma como un modelo más apropiado para el desarrollo de los países africanos”. (10)

Acusaba a China de buscar sus propios beneficios en África, aduciendo que los préstamos de bajo interés que China brinda a los países africanos estaban provocando un creciente endeudamiento en África, prometiendo que EE.UU actuaría frente a esta situación.

Lo cierto, es que a diferencia de las ayudas al desarrollo occidentales, las de China incluyen habitualmente créditos blandos para proyectos de infraestructuras, muchas veces sin intereses, que se conceden rápidamente y con pocas condiciones.

China ha implantado el modelo Angola ( concesión de ayuda financiera a cambio de recursos naturales ) añadiendo que un cuarto de millón de trabajadores chinos se dedican a la modernización de las infraestructuras angoleñas; es decir, aún descofiando del altruismo o la generosidad china, las infraestructuras construidas quedarán en el país y aportarán un desarrollo palpable no comparable a las formas de intervención occidentales en África. Es más, durante la cumbre FOCAC 201, el presidente Xi anunció que ciertos países africanos quedarán eximidos a finales de este año de las deudas pendientes contraídas en forma de préstamos sin intereses con el Gobierno chino.

Aunque no precisó qué países se beneficiarán de esta medida ni dio un calendario preciso, Xi aseguró que "anulará" parte de la deuda de los países africanos insulares o menos desarrollados que venzan este año.

Este modelo es el que el senador Bob Corker, presidente del Comité de Relaciones Internacionales del Senado estadounidense califica como “perverso”:

“Una buena parte de la política internacional está enfocada en intentar frenar a China, en especial sus actividades perversas.”

Pero volviendo al aspecto crediticio, según afirma el China-Africa Research Institute de la Universidad Johns Hopkins, entre 2006 y 2016 China concedió a países africanos créditos por valor de 125.000 millones de dólares; para la consultora McKinsey estos préstamos chinos suponen el 30% de la nueva deuda adquirida por los gobiernos africanos.

Los analistas occidentales lo califican como “trampa de endeudamiento”, pese a que el propio FMI calcula que China sólo posee el 15% de la deuda externa total del África subsahariana, frente al 2% que poseía en 2005.

Estos mismos analistas mencionan el riesgo de que China se apodere de activos locales si los países incumplen el pago de sus préstamos; es decir, en su opinión es preferible que se produzcan privatizaciones masivas y liberalizaciones en la economía para que esos activos puedan pasar a manos de empresas privadas; es el modelo que el FMI impone a países como Grecia, quién ha debido incluso llegar a vender islas o plantearse la privatización del Partenón o la Acrópolis de Atenas. O el caso de Ucrania, con “ayudas” condicionadas, por ejemplo, a la privatización y venta de tierras de cultivo, por no hablar de la larga tradición de ajustes del FMI en Latinoamérica.

En África, quizás el ejemplo más claro de la relevancia del uso del dólar está en la intervención occidental contra la Libia de Gaddafi, donde la economía libia estaba libre del Fondo Monetario Internacional y donde el banco central libio emitía dinero sin deuda, a diferencia del bloque occidental que la destruyó militarmente y que ha arruinado un país que gozaba de los estándares de vida más altos de África.

Como conclusión, y a la vista de las cifras, observar como EE UU o el FMI acusan a China de endeudar África resulta verdaderamente patético y demuestra su estado de preocupación frente a una pugna por el control financiero, donde Occidente va perdiendo peso, y dónde la supuesta preocupación occidental por la soberanía o el desarrollo de los países africanos no es sino pura retórica propagandística.

AGOA, el modelo estadounidense
La base de las relaciones económicas entre Estados Unidos y África subsahariana, desde el año 2000, la ha constituido la Ley sobre Crecimiento y Oportunidades para África, o AGOA, un programa que ofrece a los países africanos participantes un supuesto acceso preferente a los mercados de Estados Unidos con la eliminación de los impuestos de importación. (11)


Dicho programa debió haber finalizado en 2008, pero desde entonces se ha ampliado cuatro veces y, si no hay cambios, estará vigente hasta 2025.

Si analizamos los resultados obtenidos por esta iniciativa, podemos distinguir una positiva primera fase; en la primera década, las exportaciones de los países de AGOA a Estados Unidos pasaron de 22.000 a 61.000 millones de dólares. Pese a estos buenos resultados, China superó a Estados Unidos como el mayor socio comercial de África en 2009.

Ese crecimiento se debió fundamentalmente al petróleo, pero el auge del petróleo de esquisto en Estados Unidos reduciría drásticamente las exportaciones de petróleo desde África a EE.UU.

En consecuencia, se produjo un abrupto declive posterior a partir de 2014; tras su arranque inicial, las exportaciones disminuyeron incluso por debajo de los niveles del año 2000.

Y nos encontramos finalmente con una situación actual de total estancamiento, dónde, por ejemplo, de los 49 países participantes, todos del África subsahariana, actualmente sólo participan ya 38, y de ellos 10 se definen como “totalmente inactivos”.

De hecho, ya en 2016 el número de participantes fue menor que el existente cuando el programa comenzó, que puede incluso quedar aún más reducido si Estados Unidos descalifica a Ruanda, Tanzania y Uganda por intentar introducir políticas proteccionistas con el fin de impulsar el sector textil en sus países; es decir, poner en práctica medidas al más puro estilo Trump.

Existen otros indicativos que nos dan una idea de la situación actual del programa AGOA.

Coincidiendo con la reunión anual de la ONU, se celebró con rotundo fracaso la Agoa Expo & Trade Fair, celebrada en Nueva York el pasado mes de septiembre en un lujoso hotel de Times Square, y dónde empresarios africanos trataban de promocionar sus productos cara al mercado estadounidense. (12)

Fijemos la mirada en el mayor socio comercial de Estados Unidos en África Oriental como es Kenia. En 2017, el comercio entre los dos países superó los 1000 millones de dólares en bienes, de los cuales más de un tercio (338 millones) correspondían a textiles (prendas tejidas y prendas de punto).

Pese a ser uno de los más importantes socios comerciales de EE.UU y tal vez el mayor éxito del programa AGOA, los keniatas se quejan acerca de las barreras comerciales que han restringido a los keniatas a poder exportar sólo el 0,3% de las líneas comerciales estipuladas por AGOA.

Según el director ejecutivo del Consejo de Promoción de Exportaciones, Peter Biwott, “ Kenia sólo puede exportar actualmente alrededor de 20 líneas de productos contra el total de 6,400 previsto en la iniciativa, 18 años después de que se abrió la ventana comercial. “ (13)

Última iniciativa estadounidense; USIDFC
Finalmente, y de una manera muy discreta (poco habitual en Trump), a inicios de octubre de 2018, se presentaba el nuevo arma de EE.UU para derrotar al “neocolonialismo chino”; Trump firmaba un proyecto de ley para crear una nueva agencia de ayuda internacional ( United States International Development Finance Corp.) con capacidad para otorgar hasta 60.000 millones de dólares en préstamos, garantías de préstamos y seguros a empresas dispuestas a hacer negocios en naciones en vías de desarrollo.(14)

Lo cierto es que Trump , quién ha criticado toda ayuda internacional desde el inicio de lo que fuera su campaña electoral, optó por no promocionar demasiado el lanzamiento de ésta iniciativa consensuada con los demócratas y diseñada para oponerse al proyecto de la Ruta de la Seda y al avance chino en África.

Este nuevo organismo reemplazará a la Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero (OPIC), creada en 1971, la cuál se había dedicado a conceder préstamos a corporaciones estadounidenses para proyectos de bajo riesgo; el cambio que ofrece la nueva agencia es, por tanto, insustancial, pues repite el mismo esquema existente hasta ahora y que únicamente busca extraer beneficios para las empresas estadounidenses.

Sin embargo, Trump volvía a reiterar su mensaje cara al electorado desde la tribuna de la ONU, cuando en su ya “memorable” discurso afirmaba que Washington solo dará ayuda económica a quienes sean “francamente, nuestros amigos” (15). Entre estos países “amigos” se encuentran algunos de los calificados por Trump como “agujeros de mierda”.

Una semana después, la primera dama Melania Trump iniciaba un periplo por países africanos como única posible representante de la "diplomacia suave” estadounidense; un viaje meramente propagandístico que la llevó a Ghana, Malaui, Kenia y Egipto, pero no a Nigeria, después de que su marido asegurará en su momento que si los nigerianos llegaban a ver EEUU "nunca volverían a sus chozas".
Ayuda exterior
Dentro de esa diplomacia suave , la mal llamada ayuda exterior o humanitaria ocupa un lugar privilegiado.

Con respecto a la tan publicitada ayudan exterior estadounidense, lo cierto es que Estados Unidos tiene un presupuesto de ayuda exterior más grande que cualquier otro país. Pero cuando se clasifica por el porcentaje de PIB, Estados Unidos presupuesta menos del 0.2% del PIB a la ayuda exterior.

El gasto total supone poco más del 1% del presupuesto federal total. Y más de un tercio de éste dinero se destina a la seguridad, desde la ayuda militar directa ( donde Israel es el mayor beneficiado con diferencia), a la lucha contra las drogas, medidas antiterroristas y similares. Los fondos dedicados a la ayuda centrada en la pobreza, pues, representan un poco más del 0.6% del presupuesto federal.

Y mientras se publicita y promociona la ayuda exterior estadounidense desde hace décadas, otras noticias relacionadas pasan desapercibidas.

Recientemente, una aclamada organización benéfica de los Estados Unidos que opera en Liberia, More Than Me, admitió que las niñas (10 años) en una escuela pionera en un barrio pobre habían sido abusadas repetidamente por el cofundador de la organización, Macintosh Johnson.(16)

La organización recaudó más de 8 millones de dólares en fondos, de los cuáles casi 600,000 provinieron del gobierno de los Estados Unidos.

A ello se suman los constantes escándalos de abusos producidos por la ONG Oxfam Intermón en África.(17)

Otro elemento clave es la propaganda ejercida por los medios de comunicación. Se suceden las informaciones en la prensa europea y estadounidense acerca de cómo China impone su poder político y la censura a las críticas a su política dentro de los países donde está presente en África.

Se habla de una “agresiva estrategia de comunicación destinada a contrarrestar los mensajes de los medios occidentales, aún hegemónicos en África” y del apoyo chino a gobiernos autoritarios como Uganda, Etiopía o Tanzania, a los cuales China ayudaría para perseguir la disidencia en internet y en las redes sociales.

La prensa occidental únicamente recoge las “denuncias” de Freedom House, pieza clave por su papel en los golpes “suaves” o “revoluciones de color” en Europa Oriental y el Cáucaso, junto a la NED, la USAID, el Cato institute, el Open Society Institute y el Project for Transitional Democracy.

No se trata de ningún organismo independiente, sino que está financiado principalmente (75-85 %) por el gobierno de EE.UU, en forma de donaciones de USAID y el Departamento de Estado de EE.UU.

Otro ejemplo de lo que podemos denominar como “injerencia humanitaria” lo encontramos en Costa de Marfil, en el mismo año en que se actuaba contra la Libia de Gaddafi.

En Costa de Marfil, tras el régimen de Houphouët-Boigny, un acérrimo defensor de los intereses franceses y de otras potencias neocolonialistas en toda África, Laurent Gbagbo era el primer dirigente nacionalista que se oponía al verdadero sistema neo-colonial que ejercen las potencias occidentales; su derrocamiento fue auspiciado por los embajadores de Francia y EE.UU en 2011.

Con la inestimable colaboración de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Navi Pillay y con el recurrente tópico de los derechos humanos, Gbagbo acabo por ser juzgado por la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de lesa humanidad convirtiéndose en el primer ex-jefe de estado que juzgado por la CPI desde su creación.

NOTAS

(1) http://data.worldbank.org/data-catalog/GDP-ranking-table

(2) http://www.xinhuanet.com/english/2018-09/06/c_137447556.htm

(3) http://spanish.xinhuanet.com/2018-09/04/c_137444604.htm

(4) http://venturesafrica.com/the-worlds-first-blockchain-powered-tantalum-tracking-platform/

(5) http://www.ipsnoticias.net/1998/05/africa-deuda-externa-se-cobra-la-vida-de-millones-de-ninos/

(6) http://www.africafundacion.org/spip.php?article28667

(7) https://www.reuters.com/article/us-china-yuan-africa/african-finance-leaders-to-debate-chinas-yuan-as-a-reserve-currency-xinhua-idUSKCN1IU00N

(8) https://www.reuters.com/article/us-usa-china-trade-oil/u-s-crude-oil-shipments-to-china-totally-stopped-amid-trade-war-shipping-executive-idUSKCN1MD0O1

(9) https://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/370334/tillerson-gira-africa-tension-china-rusia

(10) https://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/380177/china-competencia-africa-desarrollo

(11) https://www.cfr.org/backgrounder/agoa-us-africa-trade-program

(12) http://www.theeastafrican.co.ke/business/Little-interest-for-Kenyan-firms-seeking-Agoa-partners-at-expo/2560-4783960-uhgjylz/index.html

(13) https://www.businessdailyafrica.com/economy/Kenya-exports-0-3-per-cent-of-Agoa-goods-18-years-on/3946234-4809180-gmo8n6z/index.html

(14) https://www.nytimes.com/es/2018/10/16/trump-china-ayuda-internacional/