martes, 6 de marzo de 2018

Sputnik Mundo: Rusia, "satán permanente" para EEUU. Daniel Trujillo.

Sputnik Mundo: Rusia, "satán permanente" para EEUU. Daniel Trujillo.

Las sanciones de EEUU a Rusia son para siempre. Así se puede interpretar las recientes declaraciones de la parte norteamericana de que se levantarán cuando Ucrania vuelva a "controlar Crimea". Para el vice primer ministro ruso, Dmítri Rogozin, EEUU será amigo solo de una Rusia "frágil".

El analista español Daniel Trujillo Sanz tampoco duda de que las sanciones de Washington contra Moscú son para largo, y es que EEUU necesita a "un enemigo perpetuo", siendo Rusia alguien ideal para este papel.

"Gran parte de la fortaleza del complejo militar, industrial y financiero de EEUU se orienta a tener un enemigo exterior, una especie de satán permanente", sostuvo nuestro interlocutor.

En tanto, la UE no pudo prolongar sus sanciones a las personas físicas o jurídicas rusas presuntamente implicadas en la crisis ucraniana. Según explicó el embajador ruso ante el bloque comunitario, Vladímir Chizhov, no se logró un consenso entre los países miembros.

Al respecto, Daniel Trujillo Sanz manifestó que se ha llegado, "evidentemente", a "un punto de ruptura" entre Bruselas y Washington. Y es que países comunitarios, sobre todo Alemania, "están viendo que el camino" de confrontación con Rusia "no es el adecuado", puesto que es "claramente contraproducente".

Enlace al audio
https://mundo.sputniknews.com/radio_que_pasa/201802281076630661-washington-moscu-sanciones-enemistad/?utm_source=https://outlook.live.com/&utm_medium=short_url&utm_content=gRsP&utm_campaign=URL_shortening

Afganistán y Siria; caminos paralelos

Afganistán y Siria; caminos paralelos
Al hilo de la reciente conmemoración del 29° aniversario de la salida de las fuerzas soviéticas de Afganistán, llevada a cabo desde 1988 y oficialmente completada el 15 de febrero de 1989, parece interesante realizar una comparativa entre aquél decisivo acontecimiento y el escenario actual de la guerra en Siria; ambos conflictos, salvando el tiempo, la distancia y el contexto geopolítico, comparten rasgos análogos que nos llevan a una conclusión lógica, qué, lejos de perder valor por su uso como tópico, muestra nuevamente como la Historia se repite.

De hecho, dicho aniversario coincide también con el recuerdo de los acontecimientos acaecidos en las últimas semanas de febrero de 1982, cuando en el norte de Siria (Hama y parte de Idlib) se desarrollaron duros enfrentamientos entre facciones armadas de la Organización de los Hermanos Musulmanes y las fuerzas gubernamentales del entonces presidente sirio, Hafez al-Asad. Para finalizar,, nos acercamos igualmente al séptimo aniversario del inicio del terrible y prolongado conflicto en Siria.

Los principios de la propaganda siguen siendo válidos
Una de las principales conclusiones que podemos extraer de comparar el devenir de ambos conflictos es comprobar como la propaganda de guerra utiliza como método primario la simplificación de los problemas de manera extrema y divide a los contendientes en dos únicos bandos; al definir los hechos en Afganistán como guerra soviético-afgana se reduce el conflicto de manera dual como formula para atribuir legitimidad a los grupos yihadistas que fueron fervientemente apoyados por EEUU y sus aliados en su lucha contra el Gobierno afgano y las fuerza soviéticas; es evidente que la misma fórmula ha sido aplicada en Siria, como anteriormente contra Libia, Irak o Yugoslavia.

La idea general es exactamente la misma que la que ha sido inoculada sobre Siria en la opinión pública mundial a través de los mass media, think-tanks y apoyo de gobiernos occidentales y árabes; el interesado reduccionismo desplegado por estos actores siempre ha aducido que se trata de una guerra civil entre el gobierno dictatorial de Siria y los "rebeldes" que luchan por la democracia.

Es un principio básico de la propaganda, que simplifica y manipula conceptos (dicotomía buenos-malos) para el consumo de las masas, que deben ser engañadas para no suponer un obstáculo interno que pudiera oponerse a la hora de poner en práctica los planes pre-diseñados de agresión, en este caso, hacia la República Árabe Siria.

Frente a ello, los hechos son esclarecedores; Donald Trump, tras acusar en su momento al gabinete Obama de "crear a Daesh" y proclamar al mundo que EE.UU había derrotado a Daesh, también prometió retirar a las fuerzas estadounidenses presentes en Siria tras culminar su misión.

A día de hoy no solo sigue sin cumplir su palabra sino que las acciones militares estadounidenses directas contra fuerzas pro-gubernamentales y sus aliados (incluida Rusia) han ascendido a un peligroso y nuevo nivel en los últimos meses.

Las fuerzas estadounidenses estacionadas ilegalmente en Siria, se dedican por un lado a la creación de 'Fuerzas de Seguridad Fronteriza' utilizando fuerzas kurdas (FDS) e incluso "reciclando" ex-combatientes de Daesh. Y, por otra parte, en el sur del país siguen manteniendo el enclave de Al-Tanf donde sus operaciones resultan verdaderamente sospechosas.

Volviendo a la comparativa, en su momento, el ex-presidente Obama también prometió que se retiraría de Afganistán, algo que evidentemente no ha sucedido.

Tan es así que la presencia estadounidense en el país centroasiático se prolonga ya por más de 17 años y no parece que los planes de Washington contemplen terminar con su presencia allí; la intervención de la Urss duró 9 años. Dato relevante éste si tenemos en consideración que, a diferencia de Siria, EE.UU dirige de manera directa la guerra de Afganistán al mando de la "Operación Libertad Duradera" y de la misión de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), cuyo control asumió la OTAN en 2003.

Las intervenciones de URSS en Afganistán y de Rusia en Siria
Comenzamos a encontrar situaciones análogas entre ambos conflictos a la hora de analizar como se desencadenaron ambas intervenciones militares; la soviética, en Afganistán, y la rusa, en Siria.

Soldados soviéticos en Afganistán
Tanto Afganistán como Siria vivían ya conflictos internos desatados cuando las fuerzas soviéticas y rusas comenzaron abiertamente sus respectivas operaciones militares abiertamente. El conflicto afgano enfrentaba al entonces legítimo gobierno afgano dirigido por el Partido Democrático Popular de Afganistán y a los islamistas radicales (muyahidines), apoyados fuertemente desde el extranjero y que fueron simplemente definidos como “rebeldes” por esos mismos gobiernos y prensa occidental.

Evidentemente, en Siria se produjo una situación análoga desde el desencadenamiento de las mal llamadas “Primaveras Árabes” en 2011, cuando grupos islamistas radicales respaldados por un amplio número de países occidentales y árabes iniciaron sus operaciones destinadas a destruir el gobierno y la integridad territorial de la República Árabe Siria.

En Afganistán, las fuerzas soviéticas se encontraban ya en el país desde que fueran “invitadas” por las autoridades afganas en 1979, mientras que en Siria se erigía la única base naval rusa en el extranjero alojada en la ciudad costera de Tartus, establecida en 1971 y la intervención rusa desde el 30 de septiembre de 2015, respondió a solicitudes directas por parte del gobierno y del presidente sirio Bashar Al-Asad.

Yeltsin & Gaidar
Respecto a la interpretación histórica de los hechos y pese a ser una visión claramente desmentida por los hechos y por sus propios protagonistas, la historiografía occidental se sostiene qué, para apoyar al gobierno comunista, la Unión Soviética invadió Afganistán, y como consecuencia de ello llegaría una guerra civil entre el gobierno pro soviético y la “insurgencia” islamista.

Esta interpretación no menciona como Estados Unidos trató de derrocar al régimen pro soviético instaurado en Afganistán ya desde 1976, acusando por tanto de manera hipócrita a la URSS de intervenir en dicho país en diciembre de 1979.

Así lo atestiguan todo un antiguo director de la CIA como Robert Gates, quién sostiene en sus memorias que “la intervención de la CIA se produjo 6 meses antes de que las tropas soviéticas entraran en Afganistán en diciembre de 1979” (1). O el ex consejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brezinsky:

“Empezó el 3 de julio de 1979 cuando el presidente Carter firmó la primera directiva sobre la asistencia clandestina a los oponentes del régimen pro soviético de Kabul” (2).

Charlie Wilson
Junto a éstos imprescindibles nombres para entender el conflicto en Afganistán, debemos situar también a William Casey, director de la CIA durante la era Reagan y, por supuesto, al congresista tejano Charlie Wilson, cerebro de una de las más grandes operaciones secretas de la Guerra Fría. Como miembro del subcomité del Defense Appropriations, que controlaba los fondos destinados a operaciones encubiertas ,Wilson, ferviente anti-comunista, apostó sin dudarlo por los mujhaidines; primeramente convenció al general pakistaní Zia Ul Haq, de que era posible vencer a los soviéticos, para dedicar posteriormente todas sus energías a la tarea de que los yihadistas llevados a Afganistán estuvieran equipados con armamento abundante y de calidad.

Charlie Wilson logró que Pakistán se convirtiese en un santuario para el entrenamiento de yihadistas llegados de todo el mundo, gracias al dinero saudita y a los fondos del Congreso estadounidense, también contando con la ayuda de Israel, Iran, Egipto o la propia China. Tal vez, a cambio de este papel clave de los servicios secretos pakistaníes, buscando que las huellas de la CIA no aparecieran directamente, posiblemente Charlie Wilson convenció a Washington para que mirase hacia otro lado mientras los pakistaníes fabricaban su primera bomba atómica.

En 1989, en un viaje que a día de hoy no pudiera repetirse, un eufórico Charlie Wilson protagonizó una gira triunfal por Afganistán, donde los yihadistas le entregaron como regalo los restos del primer Stinger que derribó un helicóptero Mi-24 Hind soviético.

Asistencia occidental para el encubrimiento propagandístico
Países como Reino Unido han tomado un papel central dentro del sostenimiento de la estructura militar, social y propagandística levantada por los yihadistas en las áreas que dominan en Siria.

Con financiación del Foreign Office britanico, organizaciones como Adam Smith International (considerada como una de las más importantes de las ONGs «humanitarias» británicas) se dedican oficialmente a la tarea de formar “policías” en las "zonas liberadas"", es decir, bajo control de los "rebeldes".

Como admite el propio Parlamento británico, a través de un mecanismo denominado «Fondo de Estabilización y Seguridad» (Conflict Stability and Security Fund, CSSF), el gobierno británico ha financiado y continúa financiando a organizaciones como la citada Adam Smith International, Integrity Global y Tamkeen o los infamemente famosos y oscarizados White Helmets. (66 millones de libras esterlinas en 2015-2016, 64 millones en 2016-2017 y otros 69 millones para el año fiscal 2017-2018. (3)

Sin embargo, y pese a estos medios a su disposición, White Helmets o Syrian American Medical Society (4) no han inventado absolutamente nada nuevo.

Sus recurrentes denuncias de ataques químicos y demás horrendos crímenes son prácticamente calcados a los que se atribuían a las fuerzas soviéticas en Afganistán durante su intervención,

Frente a estos supuestos crímenes, además de las diversos relatos de agentes retirados de la CIA exponiendo como dominaban el flujo de información suministrada a la opinión publica a través de los medios de comunicación, la mejor prueba es el testimonio de Rodric Braithwaite, exembajador británico en Moscú durante el colapso de la Unión Soviética y veterano de la diplomacia de la Guerra Fría. En su obra “Afgantsy”, indirectamente reconoce la propaganda y el engaño que el propio Braithwaite tuvo que practicar como diplomático británico destinado en la URSS. (5)

Yihadistas en Siria
Volviendo a Siria, White Helmets fue fundado en marzo de 2013 en Turquía por James Le Mesurier, un ex oficial de inteligencia militar británica que en ese momento trabajaba para los gobiernos de los Estados Unidos y el Reino Unido, según revelo el propio Le Mesurier en una conferencia en Lisboa en 2015.

De la misma manera que con la Syrian American Medical Society , las evidencias más contundentes para descalificar el falso mensaje de éstos sujetos procede directamente de los propios “White Helmets”, a través de numerosos testimonios, vídeos y fotos en los que se observan sus indisolubles vínculos con organizaciones como DAESH, Jabhat al-Nusra, Ahrar al-Sham, Jaysh al-Islam u otras organizaciones terroristas en Siria.

En esas evidencias basan sus denuncias webs como The Sirian War Blog (6) que examinó los perfiles de las redes sociales de miembros de White Helmets; sus resultados exponen de nuevo el indisoluble vínculo aludido, como lo hacen los artículos esclarecedores del periodista Gareth Porter (noviembre de 2016) (7) o Philip Giraldi, un antiguo especialista en antiterrorismo de la CIA y oficial de inteligencia militar que escribió "El fraude de los cascos blancos" en julio de 2017.(8)

La propaganda acerca de este grupo ha sido sobredimensionada con un despliegue de medios inédito; de manera tan sorprendente como descarada, esta facción innegablemente ligada al yihadismo opta a su segundo oscar consecutivo con la nominación de “Los últimos hombres en Aleppo”, ya que, además del Premio del Jurado en el festival de Sundance, en Estados Unidos, la cinta compite en la categoría de mejor documental en la 90ª ceremonia de los premios Óscar, prevista el 4 de marzo.

Yihadistas en Afganistán
Volviendo a la comparativa con Afganistán, los escolares afganos fueron adoctrinados gracias a los libros de texto de evidente contenido yihadista publicados en EE.UU.

Como informó The Washington Post en 2002 (9), Estados Unidos gastó millones de dólares desde la década de 1980 para producir y difundir libros de texto anti-soviéticos para escolares afganos.

También con dinero saudita, estos libros fueron editados por el Afghanistan Centre en la Universidad de Nebraska, en Omaha. Llevados a Afganistán a través de contrabandistas de las redes construidas por la CIA y la inteligencia pakistaní (ISI), libros como "El Alfabeto para la Alfabetización Jihad", todavía en 2011 podían encontrarse en la ciudad paquistaní de Peshawar.

Adiestramiento y armamento
Se calcula que por los campos de entrenamiento creados por la CIA y el ISI en Pakistán pasaron 35.000 yihadistas procedentes de 43 países islámicos (desde 1982 hasta 1992). Estos combatientes fueron formados para combatir en lo que muchos expertos definen como la primera guerra "asimétrica" moderna, donde no se producen batallas de envergadura pero aún así un ejército puede salir derrotado como le ocurrió a la URSS ( tal vez la única batalla que pudiera considerarse como tal fuese la batalla del Panshir, al estilo de Falujah durante la ocupación estadounidense de Irak).

Es el tipo de guerra en la que los combatientes yihadistas han mostrado su mayor rendimiento (en Bosnia, Libia, Siria..). La diferencia entre cómo adiestraba EE.UU a sus “proxys” en los años 80 y la actualidad, radica en que por entonces se describía aún con términos como el de “asistencia clandestina”. En la Siria actual, EE.UU ocupa ilegalmente porciones del territorio sirio donde instruye de manera directa a estos combatientes.

En ambos escenarios (afgano y sirio), las fuerzas yihadistas a disposición de los intereses de EE.UU gozaron de las armas precisas, modernas y adecuadas al tipo de resistencia presentada; en Afganistán los misiles Stinger, el arma más sofisticada del momento fue clave para anular la ventaja aérea proporcionada por los helicópteros soviéticos, mientras que en Siria los misiles antitanque ( especialmente BGM 71 TOW de origen estadounidense) han constituido el arma esencial para anular la superioridad de los blindados sirios.

Charlie Wilson en Afganistán
Durante la guerra en Afganistán, Charlie Wilson y la CIA, trataron de evitar dejar ninguna pista que condujera hasta Washington, reparando y reutilizando el armamento arrebatado a los soviéticos, recurriendo al mercado negro en países del bloque socialista o incluso recurriendo a Israel para que les entregara las armas de fabricación soviética requisadas a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

En Siria, gran parte del armamento que acaba en manos yihadistas procede de países como Ucrania, Croacia o Bulgaria, con algunas licencias de fabricación de armas de la era soviética, pero ha sido descubierto armamento fabricado en casi todo el mundo, incluidas armas israelíes, MANPADS en manos de Al Nusrah o misiles TOW en manos de Daesh.

Consecuencias
La intervención soviética en Afganistán constituye indudablemente uno de los capítulos más relevantes de la Guerra Fría, ya que a día de hoy sus consecuencias se siguen sintiendo no solo en el ámbito regional sino a nivel global.

Lo cierto es que las redes del terrorismo islámico, cuyos tentáculos extienden su influencia hasta la actualidad, no existían antes de las operaciones clandestinas de la CIA iniciadas en Afganistán a finales de los 70.

La versión dulcificada sobre el papel estadounidense en la creación de este verdadero monstruo, se justifica con el argumento de que en pleno esfuerzo de la Guerra Fría, valía la pena recurrir a cualquier elemento disponible para desestabilizar a la URSS. Pero realmente, los manejos realizados por los estrategas estadounidenses de la Guerra Fría articularon un programa bien estructurado desde la era Carter y que básicamente mantiene su esencia como activo geoestratégico; la prueba palpable es su papel en Siria.

Tras la retirada de la URSS, en Afganistán la guerra continuó hasta la victoria de los integristas en 1996 y el reinado del régimen talibán (Emirato Islámico de Afganistán); marcadamente retrógrado de acuerdo a sus principios teocráticos, los talibanes acabaron con todos los avances sociales y económicos conseguidos durante la República Democrática de Afganistán.

No es necesario imaginar como sería un hipotético futuro donde Al Nusrah o entidades similares (adopten el nombre que adopten) administrasen Siria tras ocupar Damasco, ejecutar al Presidente y a su familia e imponer la misma sharia que han venido imponiendo en las provincias bajo su yugo; sólo es necesario contemplar que ocurrió en Afganistán.

Para finalizar y volviendo a la historia-ficción; ¿ Qué hubiera pasado si durante la operación estadounidense en Afganistán de 2001, Rusia hubiera entregado masivamente misiles "Igla" a los yihadistas como hizo EE.UU con los Stinger?.

NOTAS
(1) From the Shadows, par Robert Gates, Simon and Schuster ed
(2) La Intervención de la CIA en Afganistán. Entrevista con Zbigniew Brezinski, Le Nouvel Observateur, enero 15-21 Issue, 1998, pag. 76.
(3) http://www.parliament.uk/business/publications/written-questions-answers-statements/written-question/Lords/2017-09-05/HL1251/
(4) https://www.sams-usa.net/
(5) http://www.sinpermiso.info/textos/ideologa-y-electricidad-la-experiencia-sovitica-en-afganistn
(6) http://syrianwar1.blogspot.com.es/2017/11/white-helmets-exposed-as-extremists-65.html
(7) https://original.antiwar.com/porter/2016/11/29/syrian-white-helmets-leader-played-western-media/
(8) http://www.informationclearinghouse.info/47400.htm
(9) https://www.washingtonpost.com/news/worldviews/wp/2014/12/08/the-taliban-indoctrinates-kids-with-jihadist-textbooks-paid-for-by-the-u-s/?utm_term=.f525422978e7

miércoles, 24 de enero de 2018

Kiev apuesta por la guerra

La Rada (Parlamento) ucraniana aprobó recientemente un nuevo proyecto de ley con respecto al Donbass. Pendiente de la firma presidencial, la denominada como "Ley de Reintegración para el Donbass", se constituye como una iniciativa destinada únicamente a plantear un nuevo marco legal (eso sí, dentro de los habituales planteamientos ucranianos) que justifique, al menos para consumo interno y de cara a sus patrocinadores internacionales, la única consecuencia que puede desprenderse de una iniciativa así; un recrudecimiento a gran escala de la guerra desatada por Kiev contra los territorios de Lugansk y Donetsk.

Esta nueva ley es, por tanto, simplemente una pincelada legal para la continuación de la guerra, en la cual se declara a Rusia como potencia agresora y ocupante del Donbass; es decir, el mensaje mediático ampliamente diseminado desde Kiev, desde las principales capitales occidentales y desde sus medios de comunicación tras el golpe de estado en Ucrania en 2014, adquiere ahora "oficialidad" en forma de ley aprobada por la Rada ucraniana. (1)

Si bien es cierto que el Presidente Petro Poroshenko aún tiene que firmar el proyecto de ley, que, ciertamente es posible nunca entre en vigor como se ha podido comprobar con otras iniciativas salidas de la Rada, demuestra claramente la posición belicista de Kiev, jaleada y propulsada desde el exterior en detrimento de una solución dialogada; quizás sea esa la conclusión más importante a extraer de todo este asunto.

En esencia, aparte de la concentración de poder en manos presidenciales, la nueva ley presenta la forma de una auténtica declaración de guerra, puesto que incluso ya no define la situación en Donbass como "operación antiterrorista", sino como una ocupación extranjera de "formaciones militares rusas", y cuya "liberación" llegará sólo mediante la intervención del ejército ucraniano.

De un plumazo, Kiev entierra los Acuerdos de Minsk, ya de facto bloqueados desde hace tiempo e ignorados a la vista de la incesante actividad militar ucraniana en la zona. Y lo hace dejando de considerar cualquier dialogo con las repúblicas insurrectas al considerarlas como parte de la “ocupación rusa”; mientras los acuerdos de Minsk trataban de ofrecer unas mínimas concesiones políticas a Donbass, con un grado de autonomía no expresamente definido y que habría de ser negociado de forma directa entre Kiev y las repúblicas, el nuevo proyecto de ley no deja resquicio legal para la solución dialogada.

La ley, que siguiera menciona los acuerdos de Minsk, deja igualmente en el aire otro formato de diálogo y negociación como era el llamado “Cuarteto de Normandía”, donde participan Alemania y Francia junto a Rusia, ahora convertida oficialmente en “potencia agresora”.

Una vez más y de manera contradictoria, Kiev dice no renunciar a ninguno de los dos formatos de negociación, esperando obtener rédito de ello pese a la incongruencia de “trabajar” con el “enemigo invasor”, como así se define a Rusia a partir de ahora.

La "Doctora del Maidan".
Evidentemente, tanto en Donbass como en Rusia se entiende perfectamente el significado de ésta iniciativa, mientras que el pensamiento reinante entre los extremistas ucranianos aupados al poder tras el Maidan, se refleja en el cínico planteamiento de la conocida como “Doctora del Euromaidan”, la diputada Olga Bogomolets, quién recientemente realizaba unas hirientes declaraciones tras una breve estancia en la hasta ahora denominada “zona ATO”.

Para Bogomolets (2), los habitantes de Donbass se preocupan más por su deseo de sobrevivir en lugar de estar interesados en temas espirituales, puesto que solo ven en Ucrania una fuente de ingresos adicionales y carecen de identidad nacional o de civilización, y finalmente apuntando que la reintegración de Donbass solo será posible una vez que Ucrania dé trabajo a los residentes de la región y pague las pensiones.

Bogomelets obvia descaradamente los miles de heridos y muertos en el conflicto provocados por la incesante actividad militar y olvida mencionar que Kiev ha hecho todo lo posible para no implementar unos Acuerdos de Minsk que ahora pretende sepultar puesto que considera al Donbass simplemente como un territorio que “limpiar” de sus ocupantes rusos y sus aliados “terroristas locales”.

Entre otros aspectos, para la “doctora del Maidan”, no parecen relevantes las alarmantes cifras de la rápida expansión de enfermedades como el sarampión (3) o el Sida (4), que afectan de manera mucho más evidente a la propia Ucrania que a las repúblicas de Lugansk y Donetsk.

Marie Yovanovitch
Unas declaraciones, no por casualidad respaldadas en la misma línea, por las palabras de la embajadora de Estados Unidos en Ucrania, Marie Yovanovitch, que por supuesto no mencionan ni las pérdidas humanas ni el enorme costo en destrucción de infraestructuras y bienes en Donbass:

“..Ahora mismo es importante demostrar que la propaganda rusa que dice que Ucrania no se preocupa por la población en el este no es cierta. Y eso será importante en el futuro para las perspectivas de reintegración de esas áreas. La lucha por los corazones y las mentes es uno de los aspectos más importantes de lo que está pasando en el este ahora mismo”. (5)

Una salida hacia delante para Poroshenko y los suyos
Para el consumo interno de sus cada vez menos partidarios, esta iniciativa quizás logre recopilar algo de apoyo para un Poroshenko en horas bajas y cuyo mandato, realmente amenazado, no deja de ser cuestionado constantemente.

Sin embargo, es en la reacción en el exterior donde los gobernantes de Kiev suelen fijar toda su atención. Es ahí donde encuentran a Estados Unidos como el principal interesado en la reactivación a gran escala de la guerra.

Tras su fracaso en Siria (agravado ahora con la operaciones turcas contra sus proxys kurdos), los estrategas estadounidenses apuestan por Donbass para continuar desgastando a Rusia, escenario donde Estados Unidos ya presupuestó 350 millones de dólares para apoyo militar a Ucrania, quién entiende como positivo para sus intereses cualquier desestabilización que pueda provocársele a Rusia, bien de forma directa, bien a través de sus aliados.

Rusia, más allá de sus ineludibles obligaciones morales para con Donbass, tendría muy poco que ganar y mucho que perder económica y diplomáticamente de un enfrentamiento abierto con Ucrania. Incluso dado el hipotético caso de un enfrentamiento convencional entre los ejércitos ruso y ucraniano, a pesar de su superioridad, para Rusia no pasaría de ser una victoria mínima; EE.UU sí obtendría un rédito importante manteniéndose en segundo plano mientras profundiza su retórica de la "agresión rusa", con un coste relativamente bajo para Washington.

Cualquier reacción rusa, sea cual sea, activará de nuevo la incansable maquinaria de las sanciones, para la cual EE.UU tratará de sumar todo el apoyo europeo posible, entendiendo que todo lo que signifique distorsionar las relaciones entre Europa y Rusia beneficia sus intereses.

Pero tal vez la estrategia estadounidense vaya más allá: en ese caso, el verdadero peligro radicaría en que Estados Unidos y sus aliados de la OTAN decidieran implicarse de forma abierta e intervenir militarmente, creando unas condiciones de extremo riesgo cara a un conflicto generalizado de consecuencias incalculables.

El frente económico empuja a Kiev
La situación económica actual de Ucrania tampoco invita al optimismo y también es causa de este salto hacia delante. Kiev sigue esperando y necesitando dinero, pero la UE no ha entregado los últimos 600 millones de euros prometidos, que se corresponden con el tercer y último tramo de dicha ayuda financiera prometida, aplazando su entrega por el incumplimiento de varias condiciones citadas expresamente por el embajador de la UE en Kiev, Hugues Mingarelli: levantar la prohibición a la exportación de madera en tronco, poner en marcha la revisión automática de las declaraciones electrónicas de renta de los funcionarios, aprobar la ley sobre el registro del crédito del Banco Nacional, así como comprobar la información sobre los beneficiarios de las empresas. (6)

Pero aún más determinante para el futuro económico de Ucrania es la negativa del FMI a liberar otro tramo de otros 800 millones de dólares sin la introducción previa de importantes reformas. Como dejo claro el representante residente del FMI en Ucrania, Gösta Ljungman, para que el FMI libere su próximo tramo, el país eslavo debería adoptar una ley sobre privatización y reformar las pensiones. Ante tal imposición, que no es sino el modo de actuación convencional del FMI, la Rada ucraniana aprobó otra ley mucho menos publicitada que la referida a Donbass. (7)

Precisamente eso ha sucedido con toda la atención volcada sobre Donbass, puesto que fue aprobada también una nueva ley de privatizaciones; bajo el habitual engranaje de términos y circunloquios neoliberales, esta nueva legislación permite que se compren los bienes estatales hasta por un 50% menos de su valor de salida.

Finalmente, en fechas recientes hemos podido conocer como Ucrania ha transferido parte de sus reservas internacionales en oro por un valor de 1.000 millones de dólares al Banco Mundial. Según el vicepresidente del Banco Nacional de Ucrania, Oleg Churi, se trataría de 25 toneladas de oro. (8)

Ya sean aceptables o no estas medidas tanto para la UE como para el FMI, lo cierto es que en 2019, Ucrania debe comenzar a reembolsar los préstamos anteriores, que han ido acumulándose y lastraran la economía del país de manera irremisible durante los próximos años; en 2019, las cifras rondaran ya los 14.000 millones de dólares, equivalentes a la mitad del presupuesto estatal de Ucrania, evidenciando la dependencia de Ucrania de la financiación externa, hasta tal punto que la capacidad de decisión de Kiev ha quedado reducida a la mínima expresión.

Aislamiento energético
El peso geopolítico de Ucrania en la relación Europa-Rusia-EE.UU se basa casi únicamente en el cada vez más reducido papel ucraniano como país de transito del gas ruso hacia Europa.

En el cálculo de ucranianos y estadounidenses para apostar definitivamente por el aplastamiento militar del Donbass se encuentra ese elemento clave; el gas.

Si finalmente y contra todas las adversidades, el gasoducto ruso Nord Stream 2 es finalizado en 2019, el precio geopolítico y económico a pagar por Ucrania será demasiado alto, puesto que el gas transitaría por el Báltico desde Rusia hasta Alemania, para posteriormente redistribuirse por la Unión Europea, terminando con el transito actual de parte del gas ruso por Ucrania.

Las estimaciones más optimistas cifran en más de 2.000 millones de dólares anuales las perdidas por el tránsito de gas ruso a través de Ucrania.

Supondrá a su vez que ese gas, también consumido por Ucrania, haya de conseguirse de otros proveedores, aumentando considerablemente la factura energética y convirtiendo además la red de gasoductos ucranianos en una infraestructura prácticamente inútil, teniendo en cuenta que dicha infraestructura es actualmente vital para el país, no por servir de tránsito desde Rusia a Europa, sino porque Ucrania recibe gas de la parte europea a través de dichos conductos, fundamental para el abastecimiento energético del país.

Como acertadamente señalan algunos analistas, (9) "en los tres últimos años, la empresa ucraniana Naftogaz ha jugado un papel importante en el tránsito inverso de gas natural a Ucrania —es decir, en el tránsito no de Ucrania a Europa, sino de Europa a Ucrania—. Sin embargo, que haya tránsito inverso para Kiev solo es posible si Europa recibe suficiente gas ruso. Si Eslovaquia, Polonia y Hungría empiezan a recibir gas natural de otra forma —empezando desde Alemania y a través del Nord Stream 2—, que Ucrania reciba gas desde el oeste pasará a ser mucho más difícil" .

Es decir, que si es puesto en funcionamiento, Nord Stream 2 posibilitara que Gazprom controle el suministro de gas a aquellas compañías que abastezcan a Ucrania, haciendo aún más vulnerable el sistema energético ucraniano. Esta disposición es tal vez el hecho clave que finalmente hizo desistir a Kiev de sus intenciones, que en los años 2014-2015 incluían la destrucción de los gasoductos rusos que cruzan Ucrania; unos planes admitidos por el propio gobierno ucraniano y que finalmente no se llevaron a cabo, salvo por sabotajes puntuales. (10)

Como se ha demostrado recientemente, Ucrania no está preparada para prescindir de dicho suministro y un hecho acaecido recientemente parece esclarecedor en este sentido.

Parece probable que las importaciones de carbón estadounidense no sean suficientes para abastecer a Ucrania cara al invierno (11-12) en vista de la reciente medida adoptada por el Ministerio de Desarrollo Económico y Comercio de Ucrania, quien sin más explicaciones acaba de levantar las sanciones contra el proveedor ruso de carbón Yuzhtrans.

Dicha empresa fue incluida, junto a otras18 empresas rusas, en una lista de sanciones aprobada el pasado octubre y que entro en vigencia el 9 de diciembre de 2017. (13)

¿Una iniciativa propiamente ucraniana?
De los términos reflejados en el texto de la ley podemos extraer conclusiones claras acerca de incoherencia de la política exterior ucraniana y que nos llevan de nuevo a reiterar la perdida de la capacidad de decisión y la entrega de soberanía acaecidas en Ucrania desde los acontecimientos de 2014, como así delatan las incoherencias reflejadas en el nuevo proyecto de ley.

Hasta ahora, la operación de castigo a las repúblicas de Lugansk y Donetsk era descrita como una “operación antiterrorista” (ATO), pero durante el proceso de discusión de la nueva ley era rechazada una iniciativa parlamentaria que buscaba denominar a dichas entidades como “organizaciones terroristas”.

Igualmente, Rusia es definida claramente como “Estado agresor”, pero pese a dicha calificación que prácticamente sitúa a Ucrania en estado de guerra contra Rusia, no se han roto las relaciones diplomáticas ni se ha declarado oficialmente la guerra; una situación que va contra toda lógica mientras se sigue perpetuando la idea de la “guerra hibrida” lanzada por Rusia o se afirma en el texto de la ley que las fuerzas ucranianas deben “liberar” los territorios de Donbass de la “ocupación militar rusa”.

Lo cierto es que el régimen ucraniano surgido tras el Maidan no ha podido doblegar a los habitantes y milicias armadas de Lugansk y Donetsk desde que anuncio su autodenominada "operación anti-terrorista" poco después del citado golpe de estado, mientras que en este tiempo Ucrania se ha convertido en un país plenamente dependiente de los créditos exteriores del FMI, con las consecuencias que ello siempre conlleva en las condiciones de vida de los ciudadanos donde la "desinteresada ayuda financiera" aterriza.

Geopolíticamente, el golpe de estado alineo de manera rotunda a Ucrania con los intereses estadounidenses y supuso el inicio de la integración ucraniana en la OTAN, logrando así algunos de sus principales sponsors internacionales (EE.UU a la cabeza), poner bajo su control un territorio de tal valor estratégico como el que supone Ucrania, fronterizo con el gran enemigo omnipresente; Rusia, incluida la fundamental península de Crimea.

El impulso estadounidense a la guerra
A inicios del pasado diciembre, la administración Trump aprobaba la exportación de armas de fuego semiautomáticas y automáticas a Ucrania (14), además de oficializar la entrega de los poderosos misiles antitanque FGM-148 Javelin, producidos por Lockheed Martin y Raytheon en EE. UU. Según lo publicado por los medios estadounidenses (15), el envío ascendería a 47 millones de dólares (210 misiles antitanque y 35 lanzadores).

De igual manera, el pasado 21 de diciembre, Trump también firmó un proyecto de ley de asignaciones de defensa de los EE.UU. para el año fiscal 2018 que asigna un paquete de ayuda militar de 350 millones de dólares a Ucrania.

Según el general Viktor Muzhenko, jefe del Estado Mayor, las unidades de Javelin pueden ser entregadas a Ucrania dentro de dos a seis meses, como afirmo el 17 de enero durante una reunión del comité militar de la OTAN en Bruselas. (16)

Dada la situación ucraniana actual, parece poco probable que Poroshenko y su gobierno actúen de forma autónoma sin el consentimiento y respaldo de la Casa Blanca, puesto que la nueva ley ucraniana parece enterrar la solución diplomática que contemplan los Acuerdos de Minsk. Dicho "consentimiento" se traduce en el incremento cuantitativo y cualitativo del armamento suministrado a Ucrania por EE.UU, hipócritamente siempre acompañado del calificativo "defensivo".

El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas ucranianas también afirmó categóricamente que el regimiento Azov, no será dotado de misiles anticarro portátiles de Javelin:

"Los informes en los medios de que el regimiento Azov del Ministerio del Interior puede tener sistemas de misiles Javelin estadounidenses son falsos”. (17)

Pese a estas declaraciones, las evidencias apuntan a todo lo contrario; el Azov habría sido dotado de armas fabricadas en Estados Unidos mucho antes de que la administración del presidente estadounidense Donald Trump decidiera oficialmente a fines de 2017 proporcionar armas letales a Ucrania.

Según investigaciones recientes, los combatientes de Azov ya poseen lanzadores de granadas PSRL-1 (producidos por la compañía estadounidense Airtronic USA Inc.) al menos desde julio de 2017, merced a un contrato existente entre la empresa estatal de Ucrania SpetsTechnoEksport y Airtronic USA Inc firmado en noviembre de 2016 por un valor de 554.575 dólares. (18)

De hecho, el batallón Azov ha continuado llevando a cabo su entrenamiento al estilo occidental, cara a su futura integración en la OTAN, desechando las antiguas prácticas soviéticas que todavía persisten en otras unidades ucranianas; es sobradamente conocido y reconocido por la propia unidad la presencia de numerosos y reconocidos neonazis extranjeros en sus filas (Georgia, Gran Bretaña, Suecia, Bielorrusia, Canadá, Francia, Italia y Eslovenia).

Así lo reconoció el propio servicio de prensa de Azov en julio de 2017 reportando que sus fuerzas estaban probando dichas armas y publicando incluso fotos de pruebas de las armas en un campo de tiro, pese a que el pasado 9 de enero, el mando de la Guardia Nacional de Ucrania negaba que Azov nunca hubiese tenido a su disposición misiles Javeline o PSRL, cuyas informaciones fueron eliminadas de los dos sitios web oficiales de Azov.

Representantes de Azov en España.
Lo cierto es que pese a que Azov fue en su momento expulsado del programa de ayuda militar estadounidense por su carácter extremista. En 2017, el Pentágono presionó para eliminar esta traba una vez que Azov fue integrado en la Guardia Nacional de Ucrania.

NOTAS:














lunes, 18 de diciembre de 2017

East-Med: ¿gas israelí para Europa?

La "alternativa" israelí: gasoducto East-Med
Entre la tremenda polvareda levantada a raíz de la controvertida decisión del presidente Trump con respecto a Jerusalén, ha pasado desapercibido otro de esos anuncios de relevancia geopolítica cuyas consecuencias derivadas están por venir; se trata del anuncio del acuerdo alcanzado entre Israel y la UE para el posible futuro suministro de gas hebreo a Europa.

El acuerdo, se materializaría a través del llamado gasoducto East-Med, cuyo proyecto ha sido ya aprobado en un memorando conjunto firmado entre Israel, Chipre, Grecia, Italia y la UE; un acuerdo opaco que no ha merecido la atención mediática habitualmente desatada contra los proyectos energéticos rusos para Europa (véanse los casos de los proyectos South Stream o Nord Stream). De hecho, la iniciativa ha sido calificada como "proyecto de interés común" de la UE, y presentada tanto como una teórica alternativa a la actual dependencia europea de los hidrocarburos rusos, como frente al declive de las reservas de hidrocarburos del Mar del Norte. El español Miguel Arias Cañete, comisario de la UE para la acción climática y energía, declaro que trabajaría arduamente en pos de la obtención de recursos a través de EU's Connecting Europe Facility, destinado al desarrollo de infraestructuras transeuropeas. Dicho organismo ha sido el financiador del proyecto y del estudio de viabilidad técnica del gaseoducto israelí.

Es importante observar como la viabilidad de la iniciativa israelí estaría íntimamente ligada a un hipotético aumento de la demanda actual de gas en el sur de Europa que justificara la asignación de fondos europeos.

Aun contando con que dicha necesidad se convierta en realidad, no significa necesariamente que el proyecto vaya a llevarse a cabo dadas las grandes dificultades que deberá afrontar.

Dada la enorme complejidad técnica que supondrían los casi 2.000 kilómetros de tuberías proyectados, la fecha estimada para su puesta en marcha seria el año 2025, convirtiéndose así en el gaseoducto submarino más largo del mundo, cuyos tramos mas complejos entre Grecia y Chipre alcanzarían un profundidad de 3300 metros; no sólo un reto para los ingenieros a la hora de su construcción, sino todo un desafío para los posibles trabajos futuros de mantenimiento y reparación de hipotéticos daños, aun teniendo en cuenta futuros avances técnicos que pudieran facilitar la tarea.(1)


El proyecto israelí para suministrar gas a Europa debe superar difíciles escollos antes de convertirse en realidad; su mayor obstáculo es que compite contra el gas ruso.

Los israelíes deben por tanto atraer fuertes inversiones para un proyecto con altísimos costes de construcción, con la intención de ocupar un nicho de mercado a costa de Rusia y en un contexto general de precios bajos del gas. IGI Poseidón, la empresa encargada de la supervisión del proyecto, ya ha anunciado que las decisiones finales de inversión serian abordadas en 2020.

El proyecto prevé la conexión de los yacimientos de gas Leviathan de Israel y Aphrodite de Chipre a través de las aguas de Creta, Grecia continental e Italia, con una capacidad inicial prevista de entre 12.000 y 16.000 millones de metros cúbicos (BCM) anuales, incluso con la perspectiva de construir otra tubería que doblaría la capacidad anual de bombeo si se realizaran nuevos hallazgos relevantes en aguas chipriotas o israelíes, que podrían contribuir igualmente a reducir los precios de exportación de un gas israelí ya de por si caro, y cuyo coste debería aumentar para hacer viable económicamente la gran inversión prevista para el proyecto East-Med.

Y por supuesto no podemos dejar de lado el actual contexto geopolítico en el que se mueve Israel, absolutamente inestable y con unas perspectivas de futuro que no parecen las ideales para convertirse en un proveedor fiable para Europa. Israel debería, por tanto, competir contra la "estabilidad rusa", con infraestructuras ya construidas o en plena construcción y contratos en vigor de gran importancia que han demostrado la solvencia rusa en el suministro de energía (véase el ejemplo del contrato a 30 años firmado entre China y Rusia) e incluso superando escollos tan significativos como el conflicto en Ucrania o las reiterativas sanciones occidentales.

Por otra parte, independientemente de si se llega o no a construir el gasoducto, Gaza ya se ha convertido en víctima de la expansión de la industria gasífera israelí, y es de suponer que, de concretarse, este proyecto supondría un aún mayor endurecimiento del bloqueo naval que de facto sufre Gaza, así como un nuevo frente abierto en las aguas de la Franja de Gaza para las ya tortuosas relaciones entre Israel y Palestina. De facto, desde 2011, Israel opto por el cierre ilegal de seis millas náuticas de las aguas territoriales de Palestina donde operan las plataformas de extracción.

Israel, a la búsqueda de clientes
El gas, el combustible del siglo XXI que Israel pretende comercializar en Europa, procede del yacimiento marino Leviatán, hallado en 2010, cuyas reservas se estiman en 20 billones de pies cúbicos de gas; el conflicto sobre el yacimiento implica a Líbano, que también reclama que parte de Leviatán se encuentra en sus aguas territoriales.

Es preciso indicar que es una compañía estadounidense Noble Energy, quien posee casi el 40% de dicho yacimiento, mientras que las compañías israelíes Grupo Delek (22,7%) y Ratio Oil (15%) poseen participaciones más pequeñas.(2)


Lo cierto es que hasta ahora la búsqueda israelí de clientes solo ha encontrado un cliente como Jordania, con la cual Israel firmo en 2016 un acuerdo cercano a los 10.000 millones de dólares para un periodo de 15 años. Dada la posición y reputación israelíes, el Departamento de Estado de Estados Unidos actúa como intermediario y dicho gas de procedencia israelí es técnicamente vendido a Jordania por compañías estadounidenses.

En su búsqueda de mercados a los cuales exportar gas, Israel tiene en la mira a Turquía y Egipto, con conversaciones en desarrollo aunque por el momento sin acuerdos concretos; sin embargo, la explosiva situación desatada tras la nueva crisis entorno a Jerusalén no parece indicar que sea el momento mas propicio para impulsar dichos proyectos.

De hecho parece complicado que Israel pueda hacerse con las ansiadas cuotas de mercado en ambos países.

Por una lado, Egipto, que hasta 2014 era exportador neto de gas natural para tornarse posteriormente en importador, espera alcanzar la autosuficiencia en el suministro de gas natural licuado para fines de 2018, gracias a la producción del yacimiento Zhor, hallado en 2015 en la costa norte de Egipto y considerado el yacimiento de gas natural más grande del Mediterráneo. (3)


En el proyecto están involucradas la compañía rusa Rosneft (30%), la italiana Eni (60%) y BP (British Petroleum) con el 10% restante.

Con respecto a Turquía, las pretensiones israelíes vuelven a toparse con los intereses rusos. Iniciada su construcción el pasado mayo, Gazprom ya ha anunciado la culminación de un 30% (555 kilómetros) de la parte marítima del gasoducto Turk Stream a través del mar Negro, con capacidades muy superiores a las que Israel pueda hipotéticamente ofrecer y cuyas fechas de finalización se prevén para 2018 y 2019. (4)

Turk Stream supone además otro de los escollos a superar por Israel y sus socios estadounidenses a la hora de ganar la carrera del suministro de gas a Europa, puesto que además de suministrar gas a Turquía, su otro ramal esta concebido para hacer llegar gas ruso a Europa a través de Turquía, superando así la maniobra geoestratégica estadounidense que fue capaz de hacer fracasar el proyecto South Stream a las puertas de Bulgaria.

Los distintos organismos europeos deben saber desmarcarse de las presiones ejercidas desde Washington contra toda cooperación comercial con Rusia para afrontar la demanda de gas en Europa, que según proyecta la AIE (Agencia Internacional de la Energía) habrá crecido en 2040 cerca de un 40%, Europa, simplemente, no puede permitirse desligarse de los suministros rusos y sustituirlos por otros procedentes de otros proveedores. (5) 

¿Alternativas al gas ruso?
Si bien es cierto que la diversificación de proveedores es una estrategia aceptable, el obstáculo principal que amenaza la provisión estable de gas ruso a Europa no es sino la política exterior estadounidense, decidida a expulsar a Rusia del mercado energético europeo y ocupar su lugar mediante sus propias exportaciones de gas licuado, a costa del bolsillo de los europeos. De ahí las constantes reticencias y trabas, con constantes intromisiones y amenazas de sanción a los países que buscan asegurar sus suministros energéticos mediante conexiones con Rusia (Nord Stream 2 o Turk Stream).

Sin embargo una Europa sensata no puede permitirse la diferencia de precio latente entre un gas ruso barato y al alcance de la mano, y un GNL de procedencia estadounidense con un precio superior y que necesita de relevantes inversiones en infraestructura. En comparativa, en 2016, Rusia exporto 14.000 millones de metros cúbicos de GNL; Estados Unidos exporto unos 5.200 millones de metros cúbicos, según datos de la Administración de Información de Energía.

Europa tampoco puede aspirar a satisfacer su creciente demanda a través de los países de Oriente Medio o el norte de África, mas aún cuando la inestabilidad y las maniobras políticas de Washington y sus aliados tratan constantemente de sacar de escena posibles alternativas como el gas iraní o, mas recientemente, el qatarí, cuyos buques ven ahora restringido su paso por el Canal de Suez, debiendo bordear toda África y ocasionando retrasos en las entregas en países europeos y especialmente Reino Unido; España, por ejemplo, lleva años reduciendo significativamente su dependencia del GNL qatarí (8% actual, frente al 16% que suponían en 2010).

Lo cierto es que, en buena parte, el juego geopolítico de la energía y los gasoductos fue una de las razones que desencadenaron la agresión contra Siria e Iraq. En el futuro y tras establecer las condiciones propicias, la propia Siria proyecta (6), con la ayuda de compañías extranjeras, alcanzar una producción de unos 219.000 barriles de petróleo diarios y 24,5 millones de metros cúbicos de gas para el año 2019; producciones modestas pero que sin duda pueden distorsionar en parte las aspiraciones israelíes en dichos ámbitos, por no hablar del potencial de un país como Iraq, que esta terminando de deshacerse de DAESH y ha recuperado importantes yacimientos en Kirkuk; unos yacimientos en manos de los kurdos y cuyo petróleo era exportado mayoritariamente a Israel. 

Intereses estadounidenses

EE.UU. también compite aceleradamente contra Rusia en el ámbito de la energía nuclear en países como Ucrania o Arabia Saudita; los saudíes planean construir 16 reactores nucleares en los próximos 25 años con un presupuesto fijado 80.000 millones de dólares y donde la estadounidense Westinghouse Electric será protagonista del proceso. (7)


Mientras tanto, el reciente viaje del Presidente Putin a Egipto ha ratificado el acuerdo para la construcción del primer reactor nuclear en Egipto.

Según lo acordado, Rusia prestará 25.000 millones de dólares a Egipto, que los tendrá que devolver en plazos a partir de 2029 con un interés anual del 3 %, aunque las autoridades egipcias cubrirán el resto del coste total de la planta, estimado en 30.000 millones.

A ello se suma el acuerdo alcanzado entre Rusia y Turquía en 2010 para construir la primera planta nuclear turca con un costo total de unos 20.000 millones de dólares, que se espera opere a partir de 2023. (8)

En cuanto al gas, Rusia ha dado recientemente un paso fundamental en el mercado del GNL (gas natural licuado), poniendo ya en funcionamiento la planta operada por la compañía Novatek en la península de Yamal; la nueva planta de licuefacción será capaz de producir 16,5 millones de toneladas de gas licuado al año.

Se trata de un proyecto de 27.000 millones de dólares con la colaboración de socios franceses y chinos, destinado a colocar a Rusia en la vanguardia de la exportación de GNL, creando una nueva ruta comercial a través del Ártico para, en su primer envío, llevar gas licuado a China mediante una flota de rompehielos nucleares. (9)

Toda la guerra comercial y política de sanciones desatadas contra Rusia por EE.UU. y Europa no han sido capaces de frenar éste proyecto, mientras Rusia prepara su asalto a la primacía del GNL mundial impulsando otros proyectos como Arctic LNG 2, Baltic LNG, Far East LNG o la ampliación de Sakhalin, frente a los cuales parece improbable que la alternativa estadounidense (ni mucho menos la israelí) sea capaz de competir en casi ningún aspecto.

Estados Unidos posee una única terminal de exportación de GNL, operada por Cheniere Energy en Louisiana, cuyo principal cliente en 2016 fue Méjico, seguido de Corea del Sur y China. Eso si, el impulso de Trump a los hidrocarburos ha propiciado que compañías como ExxonMobil o Royal Dutch planeen poner en funcionamiento hasta 20 plantas productoras en los próximos meses, tratando de aumentar hasta en un 12% la producción diaria de gas de Estados Unidos. Pero ni siquiera estas nuevas infraestructuras serán capaces de proporcionar la suficiente capacidad de exportación, mediante buques metaneros, para reemplazar los 160,000-180,000 millones de metros cúbicos de gas ruso importados anualmente por Europa.

España puede jugar un papel clave en el mercado gasístico europeo
Hay que señalar que pese al apoyo reiterado de España a las políticas estadounidenses de sanciones, dicho proyecto revierte una especial importancia para el país ibérico dado el contrato firmado por Gas Natural Fenosa y Novatek en 2013 que contempla suministros de GNL procedentes del proyecto Yamal a Empaña a partir de 2018, cubriendo asi cerca de un 10% del consumo anual de España. Con una extensión de 25 años, el valor del contrato supera los 30.000 millones de euros y se concreta en el envío de 2,5 millones de toneladas anuales de GNL, para un país como España, que cubre casi el 60% de sus necesidades a través del gasoducto con Argelia. (10)


Rutas Yamal
Es importante reseñar que España cuenta actualmente con hasta 8 plantas de regasificación (la tercera parte de todas las construidas en Europa), concebidas para servir como puerta de entrada en Europa del "shale gas" estadounidense, pero que en buena medida deberían también servir para la recepción de GNL procedente de otros países, especialmente de Rusia.

Los datos ofrecidos por la industria gasística española refieren que durante el primer semestre de 2017 arribaron a España cuatro grandes buques metaneros de GNL procedentes de Estados Unidos, frente a un único barco recibido en 2016.

El interés para un país netamente importador como España, debe buscarse en el coste de la materia prima, la cual supone prácticamente el 80% del total, a lo que se le suman los peajes de acceso, costes de seguridad de suministro y costes de comercialización; por tanto, el coste de la materia prima es el elemento principal en la composición del precio.

El metanero Sestao Knusten partió de la terminal de Sabine Pass en el Golfo de México el 1 de julio cargado con 135.000 metros cúbicos de GNL, y según esta plataforma ha llegado a la Ría de Ferrol el 25 de julio de 2016.
Ciertamente, en 2016, Estados Unidos fue el mayor productor de gas natural del mundo (749.000 millones de metros cúbicos, es decir el 21,1% de la producción mundial), frente a Rusia 573.000 millones de metros cúbicos de gas natural. Pero ello no significa que el gas estadounidense sea mas barato ni mas rentable para España (teniendo en cuenta que los barcos cuentan con una capacidad de carga de entre 30.000 y 266.000 m3., serian necesarios más de 600 buques metaneros de máxima capacidad al año para igualar la cantidad de gas suministrado anualmente por Rusia).

Los datos nos indican todo lo contrario; las entregas de gas ruso a Europa en el primer trimestre del año 2017 representaron 41% de sus importaciones y están fundamentadas en contratos a largo plazo y precios mas asequibles que los estadounidenses, incapaces por otra parte de cubrir la demanda europea. Frente a esta realidad hoy por hoy indiscutible, proyectos como el East-Med o la importación masiva de gas licuado procedente de EE.UU se encuadran mucho mas en las disputas geopolíticas que en la realidad de un suculento y apetecible mercado energético europeo donde, hoy por hoy, el dominio ruso parece incuestionable.

NOTAS:
(1) https://euobserver.com/energy/140183
(2) http://www.aljazeera.com/indepth/features/2017/04/israel-europe-gas-deal-sparks-criticism-170411073907336.html
(3) http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=138659&SEO=espera-egipto-alcanzar-autosuficiencia-en-gas-natural-en-2018
(4) https://mundo.sputniknews.com/economia/201711291074359102-economia-rusia-energia-recursos-naturales-gas/
(5) https://elpais.com/economia/2017/11/14/actualidad/1510661591_352717.html
(6) https://mundo.sputniknews.com/orientemedio/201712151074782781-petroleo-gas-cooperacion-moscu-damasco/
(7) https://www.bloomberg.com/news/articles/2017-12-12/trump-is-said-to-consider-easing-nuclear-rules-for-saudi-project
(8) http://www.business-standard.com/article/international/cairo-moscow-sign-contract-for-egypt-s-first-nuclear-plant-117121101067_1.html
(9) https://deutsche-wirtschafts-nachrichten.de/2017/12/06/russischer-konzern-beginnt-lng-produktion-nordmeer/
(10) https://es.reuters.com/article/esEuroRpt/idESE8N1DI02I